sábado, 18 de febrero de 2017

La condena.

Cuando el crimen se sale de control, es necesario tomar medidas extremas, pues ya las condenas de prisión, aunque han aumentado en severidad no logran disuadir a los delincuentes de cometer sus fechorías. Asesinato, robo, lesiones personales, secuestro y también la violencia de género tendrán ahora una forma de castigo muy especial. Ha llegado a la administración de justicia del país una mujer que asegura tener la solución para la situación caótica que tiene sumido al país en la más extrema violencia.

El caso de Eugenia es uno de los primeros en resolverse bajo los nuevos parámetros implantados por Gloria, la nueva jefe de la administración de justicia. Todos los jueces del país deberían estar alineados con el nuevo tipo de condena que dominaría el sector judicial.

Eugenia era una de las delincuentes más temidas en una de las principales ciudades y su caso fue emblemático pues había sido capturada varias veces y en cuanto salía de prisión retomaba sus actividades con más intensidad y violencia llegando a robar varios bancos y herir a varios guardias y policías en su huída para terminar celebrando cada golpe en una gran fiesta con grandes cantidades de alcohol y muchísimo sexo. Ya no le atemorizaba la cárcel pues los beneficios obtenidos por buen comportamiento en prisión y otras formas de rebaja de penas le aseguraban poco tiempo entre rejas. Desafortunadamente dichas rebajas no era posible eliminarlas porque a nivel mundial los veedores de los derechos humanos ejercían una gran presión sobre el país y no habían permitido eliminar ninguno de estos beneficios.

Ahora sería diferente, Eugenia fue capturada tras un monumental asalto, su sonrisa al momento de la captura llenaba de frustración a los guardias que la tenían bajo su custodia. Sabían que rápidamente estaría de nuevo en la calle cometiendo nuevos crímenes.

Como era una criminal muy reconocida en el país, su caso se convirtió en uno de los más mediáticos y rápidamente fue conducida ante la jueza que se encargaría de dictar sentencia, esperando que las nuevas penas fueran más efectivas y pudieran disuadirla de volver a las calles a continuar con su carrera delictiva. Como era de esperarse, pues había sido capturada en flagrancia, fue encontrada culpable y condenada a tres años, que con algunos beneficios terminaría pagando solo dos. De nuevo su sonrisa al momento de escuchar sentencia, pero esta vez sería muy diferente, no debería pagar su condena encerrada en una celda como las otras veces, debería pagarla con servicio social, sólo que tendría que soportar un nuevo invento durante el tiempo que durara su condena. Hubo algunas personas escépticas, pero Gloria sabía que tenía la clave para disuadir a Eugenia de volver a sus andadas.

Originalmente, mientras era preparada su nueva condena, Eugenia fue llevada a una pequeña celda. Al día siguiente se haría efectivo el inicio de su nueva vida bajo el sistema judicial.

Muy temprano en la mañana fue conducida a una especie de consultorio médico donde comenzaría a pagar su condena. Inmediatamente llegó fue desnudada y sujetada con cadenas a una especie de camilla, mientras una mujer con cara y cuerpo de sargento y bastante ruda se acercó a ella con un extraño instrumento en sus manos. Bruscamente comenzó a poner una especie de lubricante entre las piernas de la condenada y en su cintura, procediendo a insertar una especie de vibrador metálico en su vagina y posteriormente un cinturón metálico alrededor de su cintura y que cerraba su sexo conteniendo el vibrador dentro de Eugenia. Este extraño cinturón fue ajustado y cerrado mediante un sistema inviolable de seguridad hecho, al igual que el cinturón, de un material que es prácticamente indestructible. Aterrada Eugenia preguntó por qué le encerraban su sexo con este cinturón y fue notificada de lo que tendría que vivir por el tiempo que durara su condena. Estaría sin posibilidad de tener relaciones sexuales ni tampoco podría tener ningún tipo de orgasmo, ya que  era imposible acceder a su vagina mientras tuviera puesto el cinturón de castidad. Además de eso, el vibrador insertado en su vagina llevaba en su interior una batería que tenía una vida útil de aproximadamente 10 años y que proveería de energía eléctrica al intruso que la acompañaría por un poco más de dos años. No podría escapar del sitio donde había sido asignada para cumplir su condena ya que si intentaba traspasar los límites, una fuerte descarga eléctrica recorrería su interior causando un gran dolor, adicionalmente producía una constante vibración muy leve que le mantenía excitada, pero sin la posibilidad de lograr llegar al orgasmo, lo cual era una verdadera tortura.

Instalado el cinturón de castidad fue conducida al sitio donde debería cumplir su condena, un asilo de ancianos en el que tendría que cuidar de los internos durante los dos próximos años. Adicionalmente debería mostrar una excelente conducta pues cualquier falta sería castigada alargando su condena y por lo tanto su obligada castidad, y ya que Eugenia era una mujer adicta al sexo y la fiesta, esta condena realmente le haría desistir de continuar con su carrera de delincuente. Apenas dos días han pasado desde que fue conducida al asilo y ya estaba a punto de enloquecer por el perverso cinturón de castidad que la encerraría por una buena temporada eliminando su capacidad de tener un orgasmo.

Gloria había acertado con su nuevo método de condena, realmente la castidad tiene la capacidad de cambiar los hábitos de las personas y llevarlas por un mejor camino, dejando de molestar y perjudicar a quienes les rodean para mejorar la vida de los demás y a largo plazo la propia, Eugenia era ahora un ejemplo para todos aquellos que quieran romper las reglas de la sociedad. La castidad total sería un precio demasiado alto por sus fechorías.

AndyG

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