martes, 7 de febrero de 2017

Si, cariño.

Una de las cosas que más he disfrutado desde que mi esposo está encerrado en la castidad es lo a menudo que le oigo decir "Sí, cariño" a casi todo lo que le diga, sin hacerme discutir. Siento haber tardado 25 años de matrimonio en descubrir el poder de tener un hombre en castidad.
Yo aconsejaría a cualquier novia recién casada que le permita a su marido tocar el cielo en su noche de bodas y luego inmediatamente encerrarlo para controlar su actitud y comportamiento en castidad. Si hubiera sabido entonces lo que sé ahora, un dispositivo de castidad para mi marido habría sido el mejor regalo de bodas.
Cuando él ha estado 2 semanas sin una liberación todo lo que oigo es "Sí, cariño" a la mayoría de cualquiera de mis sugerencias. Después de aproximadamente un mes, es más probable que responda con "sí, cariño, lo hago ahora de inmediato". Después de 6 semanas él está arriba y fuera del sofá antes de que las palabras incluso salgan de su boca, como él dice, "sí cariño, yo lo haré inmediatamente."
Cuando lleva cerca de ocho semanas, pasa mucho tiempo sentado en el suelo a mis pies, queriendo abrazar mis piernas y poner su cabeza en mi regazo. En ese momento, todo lo que tengo que hacer es llamarle y él aparece a mi lado preguntando, "Sí, cariñño, ¿me necesitas para algo?" Cuando estamos en público, todo lo que tengo que hacer un ligero chasquido con mi dedo y él está allí a mi lado como un perrito bien entrenado que acaba de recibir la orden de atención.
Cuando estamos de compras, no se aleja de mi, me espera mientras se queda detras de mí sosteniendo mi bolso y mis bolsas. También he descubierto que si él está realmente caliente mejora la audición del hombre, ya que ahora, a partir de las seis u ocho semanas, muy rara vez le vuelo a oir decir: "¿Eh, qué dijiste?" Cuando está realmente hambriento de sexo, parece estar condicionado a escuchar y responder inmediatamente al sonido de mi voz.
Pero después de cada eyaculación todo se cae y necesito al menos un par de semanas en recuperar esa actitud. Odio esos tiempos y deseo poder evitarlos. Ahora está haciendo el reto que termina la semana próxima, pero quiero prolongar su castidad. Así me aseguraré que tendré el nivel adecuado de atención y obediencia. Creo que le haré esperar hasta el 18 de marzo, San José. Patrón de los hombres castos.

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