lunes, 7 de agosto de 2017

Disciplina doméstica.

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 La disciplina doméstica es una práctica muy incomprendida. Al igual que la castidad masculina obligada, la mayor parte de lo que se encuentra por internet son fantasías individuales. Después de hacer un montón de lectura en línea, me di cuenta de que el tema es tan amplio que tenemos que empezar por ofrecer algunas definiciones. Hay más tipos de disciplina doméstica, pero en este post me voy a referir al intercambio de poder de forma consensuada en la pareja. 
La práctica de la disciplina doméstica es una extensión de la castidad "forzada" del marido. Sin embargo, no hay ningún requisito de que el hombre esté bajo este régimen de castidad exigida. La disciplina puede funcionar sin ninguna castidad.
La disciplina doméstica es siempre aceptada y consensuda. El hombre acepta permitir que su compañera le castigue. Sin consentimiento se trataria de violencia doméstica.Sencillamente en la disciplina doméstica, normalmente la mujer, tiene el poder de administrar el castigo y otorgar recompensas. Es un acuerdo entre los miembros de la relación que uno, la mujer en nuestro caso, tiene autoridad sobre el hombre. Eso significa que ella tiene el control. Podria ser al revés pero a mi me resulta más difícil entender que una mujer acepta de forma libre por la normalmente superioridad física del hombre frente a una mujer. En cualquier caso, esto siempre debe ser libre y con límites.
Hay un error muy común de que la mujer, como disciplinadora, toma cada decisión del hombre. Él existe para obedecer y nada más. No se trata de convertirlo en un robot. No hay ningún requisito para esto tampoco. En una relación a largo plazo, de disciplina doméstica, la mujer decide lo que desea controlar. Su hombre lleva una vida completamente normal. Él toma decisiones, puede estar pagando las cuentas, mantiene un trabajo, es un padre para sus hijos, y funciona como cualquier otro hombre normal en una relación. Pero no es como otras relaciones. Él es obediente a su compañera. Ella hace las reglas que ella desea, le da tareas que hacer, y lo más importante, lo mantiene responsable de comportarse de una manera que le complace. Eso significa que no necesita ninguna regla  ni contrato para aplicar la disciplina.Esa es una distinción muy importante. Muchos hombres imaginan que se les dará una larga lista de tareas. Ellos piensan que su pareja supervisará cada pequeña cosa que hagen. La mayoría de las mujeres ni tienen el tiempo ni el interés en ser una gerente de actos míseros. Por supuesto, si lo desea, puede serlo. Pero ella decide. Así como la castidad masculina forzada es una rendición del control sexual, la disciplina doméstica es una rendición mucho más amplia. Él acepta permitir que ella decida qué ella controlará y él aceptará su disciplina como ella lo crea conveniente. También acepta aceptar los castigos que quiera infligir.Ayúdalo a ser un hombre mejorA menos que tu hombre tenga un problema serio que necesite corrección, probablemente te preguntes qué comportamiento podrías controlar. En primer lugar, vamos a descartar problemas importantes como el consumo excesivo de alcohol y las drogas. La disciplina doméstica no va a ayudar y esto podría convertirse en abuso doméstico. El objetivo de la disciplina doméstica es hacer de él un hombre mejor. Con este concepto en mente, es mucho más fácil pensar en las áreas que se beneficiarían de su control.
Hay oportunidades válidas para la corrección, así como la recompensa. Cuando la señora vea que él ha haciendo la mayor parte de la cocina, le puede otorgar una recompensa en forma de sesión de juego sexual no orgásmico. Otro día por no haccer algo que ella le hubiera pedido, tal vez una fuerte zurra.
Recompensas y castigos pueden ayudar a hacer un mejor compañero. Una palmada en una relación de disciplina doméstica no es suficiente para que esto funcione a largo plazo. Con el tiempo la gente se cansa. Es necesario un enfoque más realista. 

Para ello hay que  olvidar el hecho de no hacer algo que ella pida será castigado como si se desobedeciera una regla o una orden. Ella no debe convertir en una amante severa que convierte en un infierno la vida de su hombre. Ella tiene margen para las cosas. No siempre hay una consecuencia dolorosa. Ni siempre una buena recompensa. Tampoco ella debe convertirse en una esclava ejecutora de los castigos.No conviene establecer ningún calendario formal de castigos. La señora decide lo que le apetece, sin más, sin exigencias, ni reclamaciones de recompensas ni castigos. Ella puede hacerle recordar sus infracciones y luego repetirlas a ella en una sesión de castigo. Estas sesiones son programadas por ella a su conveniencia.
Es importante hacer las cosas sencillas y fáciles. Desechad todas vuestras fantasías de BDSM. Ignorar la necesidad de establecer un sistema elaborado y farragoso de reglas. No los necesitas. Todo lo que necesita es un acuerdo de que la mujer, tiene el control y que hará cumplir su control con castigos y recompensas a su libre discrección.Otro punto que los hombres muchas veces olvidan es que los castigos no son divertidos. Una zurra con un zapato puede doler mucho. Pero la mujer tiene otras opciones como retrasar su siguiente orgasmo, cancelar las sesiones de juego programadas, hacer que me ponga en un rincón, hacer cualquier cosa que ella quiera y punto. El objetivo es hacerme un compañero obediente y reflexivo sin complicaciones engorrosas. Esa es la disciplina doméstica.
 

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