sábado, 1 de junio de 2019

Gran relato. La transformación.

Se me ha pedido que brinde más detalles sobre los eventos de mi feminización y sumisión.
En febrero del año 2017,yo tenía 36 años. Mi esposa Eva tenía 32, era una diseñadora web que trabajaba desde su casa. Hacía 9 años desde que estabamos casados y teníamos un hijo de 5 años. Podría decir que yo era un hombre bastante normal en aquella época, aunque mirando hacia atrás, podría decir que siempre he sido un enclenque. Nunca jugué a ningún deporte en la escuela secundaria o en la universidad. Nunca destaqué en los estudios, pero si fuí lo suficientemente bueno como para ir a la universidad y obtener un título en empresariales. Trabajé para la misma empresa durante aproximadamente 10 años y en ese tiempo nunca conseguí un aumento de sueldo y siempre tuve miedo de pedir uno. También había subido bastante de peso, no hacia actividad en absoluto. Esto permitió que Eva y yo dejáramos de tener intimidad de pareja durante aproximadamente un año. Era un año nuevo y me había cansado de ser yo, en cierto sentido. Pensé que iba a cambiar mi vida. Decidí ir a un gimnasio y perder el peso de mi prominente barriga que había ganado y convertirme en el hombre que pensé que debería ser. A la hora de buscar un gimnasio al que acudir. Decidí que quería uno que me resultará cómodo para ir, encontré uno que me pillaba de camino a casa desde el trabajo. Fue en mi búsqueda de un gimnasio donde encontré el gimnasio de mi futuro maestro. Nunca había ido a un gimnasio. Estaba un poco nervioso al entrar, pero me decidí, y entré. Habia una recepción junto a una sala grande, parecía un buen gimnasio, aunque no conocía bien las màquina que había, parecían máquinas de musculación, cintas de correr y una sala de bicicleta estática. Cuando entré estaba el propietario, Daniel, que me saludó calurosamente; No sabía que este era el hombre que cambiaría mi vida para siempre. Daniel tenía 30 años, era mulato, había venido de la República Dominicana, "muy musculoso y me sentí un poco intimidado por él, pero no de una forma grosera. Al instante entró en modo de ventas conmigo, mostrándome el gimnasio, los vestuarios, las salas que había, mientras me enseñaba iba preguntándome cuáles eran mis objetivos. El argumento de ventas funcionó, y en mi camino a casa todo lo que me propuso parecía una buena oferta. Daniel me dijo que se convertiría en mi entrenador personal sin cargo adicional para ayudarme a alcanzar mis objetivos. Él estableció un horario bastante intensivo para mí, al menos así lo pensé en ese momento, tenía que ir al gimnasio 3-4 veces a la semana, realmente al principio solo estaba pensando en ir 1 vez a la semana, pero me dijo que si quería ver los resultados que tenía que cumplir con lo que me había comprometido. A Eva, por su parte, realmente no le importaba mucho el hecho de que iba a estar en el gimnasio, nuestra relación estaba bastante relajada en ese momento, incluso creo que se vio con agrado el poder disponer más tiempo para prepararse unas oposiciones, en lugar de preocuparse por preparar la cena.
El tema de que cumpliera con el gimnasio y la pérdida de mi peso al parecer para Daniel era un objetivo muy personal para él, de modo que si no aparecía o estaba en mal estado, lo estaba insultando de alguna manera y no quería decepcionarlo. Al principio pensé que los entrenamientos serían principalmente con pesas y desarrollarían mi fuerza muscular, al menos creía que ejercitar los músculos queman más calorías, pero Daniel me desaconsejo la musculación, me dijo que el músculo pesa más que la grasa y si quería bajar peso debía centrarme en ejercicios cardiovasculares, estiramientos y pesas ligeras, dijo que necesitaba perder la grasa primero antes de poder centrarse en conseguir masa muscular. Después de aproximadamente un mes, Daniel me preguntó si me gustaría salir a tomar una cerveza con él. Aproveché la invitación, no tenía muchos amigos y los compañeros del trabajo me ignoraban. La posibilidad de hacerme amigo de Daniel me agradó. Lo escuché hablar sobre lo increíble que era su vida, eso me devolvió a mis tiempos de la escuela secundaria cuando los deportistas hablaban de la misma manera y me gustaría poder ser como ellos o ser amigos con ellos para poder hacerlo. Tal vez hacerme amigo de Daniel me daría más confianza en el trabajo e incluso con Eva. El bar al que fuimos fue de su elección, cerca del gimnasio, no era un tipo de bar en el que hubiera ido, Daniel notó mi nerviosismo y comentó que si no tenía costumbre de a ir de bares con amigos . El comentario me insultó un poco, pero sentí que tenía que demostrarle que era genial, así que seguí su ejemplo. Era solo un bar normal y me encontré sintiéndome tonto. Fue agradable poder charlar y relajarme con Daniel. Su personalidad segura se veía en todo el bar donde contínuamente amigos y conocidos se le acercaban para saludarle. Hablamos de trabajo, descubrí que era dueño de otro gimnasio y que tenía una casa en propiedad. Hice los cálculos rápidamente y pensé que eso valía el doble o el triple de mi patrimonio neto y que eso que él tenía 10 años menos que yo. Me contó cómo fue a la universidad debido al fútbol y que, en realidad, estudió y trabajó duro en clase para obtener su título en negocios fue impresionante. Para mí, mis padres pagaron por mi escuela y realmente no me esforcé mucho, pero de todos modos me gradué, vi lo motivado que estaba y fue impresionante. Me contó algunas de sus numerosas conquistas con mujeres. Continuamos yendo al bar al terminar el gimnasio, como era el cierre del gimnasio nos duchándonos juntos y al principio siempre estaba nervioso, pero cuanto más lo hacíamos, más me acostumbré a verlo desnudo y a estar desnudo a su alrededor. Comencé a quedarme en la esquina de la ducha tratando de mantenerme lo más lejos posible de él. A medida que me acostumbraba a la ducha, a veces, nuestros cuerpos se tocaban o se miraban entre ellos y cuando eso ocurrió la primera vez, salté, afortunadamente Daniel actuó como si nada hubiera pasado. Si él dijera algo me habría mortificado. La próxima vez que nuestros cuerpos se tocaron, aunque fue como si me hubiera pasado un rayo de electricidad y mi pene se endureciera, afortunadamente de nuevo Daniel era un caballero y no dijo nada al respecto. En mayo era normal que nos ducharamos, era tan tabú pero tan excitante al mismo tiempo. Un día después de un entrenamiento mientras estaba desnudo, Daniel vino con una botella de plástico, que no tenía ninguna etiqueta y me dijo que me pusiera esa loción porque notó que mi piel estaba seca. No pensé que estuviera seca, pero tenía miedo de contradecirle y discutir con él, así que le dejé poner la loción en mi cuerpo. Lo aplicó a mi cuerpo desde el cuello hacia abajo. Incluso me dijo que me lo pusiera en mis genitales y mi vello púbico. Al cabo de poco todo mi cuerpo comenzó a arder, pero él me dijo que no me duchara, después de unos 5-10 minutos, me dejó ir a la ducha, me duché para retirar toda la loción y ví cómo al frotar se me iba cayendo todo mi vello corporal. Estaba enfadado. Le grité que por qué me hizo eso y que ahora que no tengo vello y qué le voy a decir a la gente. Explicó que al eliminar el vello de mi cuerpo sudaría menos y así sería más fácil de limpiar el gimnasio ya que no quedarían pelos en la ducha, muchos hombres de gimnasio van depilados me dijo. Me recomendó que usara la cuchilla para eliminar los restos de vello que me quedaban para que quedara mejor la depilación. Daniel, de hecho, estaba depilado, excepto en su vello púbico, pero yo tuve que recortar los pelos que quedaban a tijera. Estaba enojado porque me engañó, pero tenía cierto sentido. Ojalá me hubiera preguntado antes, pero supongo que si lo hubiera hecho, habría puesto reparos al respecto. En todo lo demás actuó como si fuera normal, nos duchamos y luego fuimos al bar. Una vez que estaba vestido, todo mi cuerpo sentía que era como eléctrico y podía sentir lo peludo que era. Cuando llegué a casa y me metí en la cama, mis sábanas se sentían tan nuevas y diferentes, fue divertido frotar mis piernas sobre ellas. Cuando Eva se acostó con él, notó que mis brazos y piernas ahora estaban sin pelo y le conté lo que dijo Daniel, que sería más fácil de limpiar y sudaría menos, y eso es todo lo que ella me preguntó. Después de una semana, me sentí natural estar sin pelo, parecía que sudaba menos y me sentía mejor no tener todo ese pelo en mí, no era la persona más velluda, pero era agradable estar si pelos, me sentía más suave y limpio. Las cosas eran bastante normales, ir al gimnasio, ducharme juntos, ir al bar, estaba viendo los resultados del ejercicio, perdí alrededor de 15 kilos en los 5 meses desde que comencé a trabajar con Daniel. El siguiente paso ocurrió otro día cuando nos cambiamos después de la ducha para ir al bar. Mientras estaba a punto de terminar de secarme, Daniel me tiró unas bragas y me contó que eran de una universitaria a la que se había follado el fin de semana anterior.


Le pregunté por el sexo y porqué guardaba las bragas. Mientras sostenía las bragas, Daniel dijo que debería probarlas para saber si te gustan. Me molesté con la idea de usar bragas. Dijo que no debería ser tan maricón al respecto y solo intentarlo. Él me llamó marica y me hizo sentir que tenía que probarme ante él, así que me puse las bragas. Mi pene se endureció instantáneamente cuando me las puse. Me sentí tan avergonzado, pero encendida al mismo tiempo, una oleada completamente nueva me abrumó un sentimiento. Se rió un poco al verme duro, me hizo sentir aún más pequeño y más avergonzado. Caminó hacia mí, me sentía tan pequeño y débil junto a él. Puso sus manos en mis bragas, fue gracioso que incluso entonces las consideré como mis bragas y no de la chica con la que folló ese fin de semana. Puso sus manos en mis bragas y tomó mi pene y mis testículos, empujó mis testículos dentro de mí, empujó mi pene hacia abajo, subiendo las bragas con fuerza. La evidencia de mi sexo masculino ahora estaba oculta y me sentí completamente humillado, contenía las lágrimas un poco, pero aún estaba súper excitado. Luego dijo que esa era la forma correcta de usar bragas y procedío a vestirse normalmente. Me quedé allí en shock, sin saber qué hacer. Ahora solo estaba fingiendo que no pasaba nada, que su mano simplemente no me había tocado mis partes. Estaba en un estupor pero comencé a ponerme la ropa, pero todavía llevaba las bragas puestas. Nos vestimos y nos fuimos al bar. Estuve excitado todo el tiempo, encendido y, sin embargo, preocupado de que todos los que me vieran supieran que llevaba bragas. Daniel actuó de manera normal en el bar, se habla habitualmente de deportes, sin prestar atención. Él me preguntó antes de irme si me gustaban las bragas y solo aparté la vista y murmuré que sí. Subí al coche, condicí a casa, metí el coche en el garaje y me senté allí sabiendo que no podía arriesgarme a que Eva descubriera que llevaba bragas. Aún en el coche y yo, más excitado que nunca, abrí mis pantalones, me los abro y froto mi pene aún dentro de su prisión de bragas, que me tensa y siento que mi pene era más grande de lo que nunca fue. Me quito los pantalones y las bragas en el auto y uso las bragas para pajearme mientras Eva estaba en la casa esperando que entrara. El orgasmo que tuve fue lo mejor que he tenido, eché un chorro de semen en el coche. Me limpié con las bragas, saco mis boxers de mi bolso, me los pongo y las bragas las escondo en el maletero del coche. Estaba tan confundido y me sentía tan culpable por hacer lo que acababa de hacer, pero también era tan erótico, algo que nunca antes había sentido. Tenía miedo de volver al gimnasio para enfrentar a Daniel. Me sentí humillado delante de él, como hombre. Cuando pasamos por nuestra rutina de ejercicios habitual. Estaba nervioso todo el tiempo si iba a decir algo sobre las bragas, especialmente si decía algo lo suficientemente alto para que los otros chicos lo escucharan. Afortunadamente no dijo nada y actuó de manera normal. Estaba pensando que me iba a ir a la casa a darme una ducha porque no quería repetir ni hablar de las bragas. Cuando llegó el momento de ducharme, fui con él a su oficina. Nos duchamos, mientras nos estábamos secando aunque él preguntó por las bragas. Quería saber dónde estaban para poder devolverlos a la chica, los saco de mi bolsa del gimnasio mientras todavía estoy desnuda. Se los entrego a él y él ve las manchas de esperma de mí y dice que realmente me han gustado. Me pongo de color rojo brillante y él dijo que era lindo cuando me sonrojé y sentí que mi estómago daba vueltas. Él coge una bolsa y saca otras, esta vez eran de satén y color rosa, las arroja hacia mí para atraparlas al vuelo. Siento el material a través de mis dedos y mi pene ya se está moviendo, él me mira fijamente, abriendo un agujero en cualquier sentido de masculinidad que pensé que tenía. Me las puse en la forma en que él me enseñó, empujando mis testículos dentro de mi pene hacia abajo, con una suave ilusión de feminidad en el frente. Él sonríe y me dice que me dé la vuelta, lo hago obedientemente. Estoy avergonzado, pero la humillación de la situación me está excitando cada vez más. Dijo que nos vistamos y nosotros lo hicímos. Llegamos al bar, pero en lugar de estar sentado en el bar, me dirige a un puesto circular. Entramos en una mesa de la esquina del bar y él se pone junto a mi. Su mano pasa por debajo de la mesa, comienza a moverse arriba y abajo sobre mi pene atrapado por la braga. Me pregunta si me gusta estar en bragas y le dije que sí. Él dice que me conviene. Me pregúnta si le gusta que le toque mientra él va jugando con mi pene, dije que sí. Luego dice, que de ahora en adelante, cuando vaya al gimnasio o cuando esté en su presencia, tengo que llevar ropa interior femenina. Lo miré y asentí con la cabeza. Luego dijo que no me compraría las bragas y que tendría que conseguirlas. Le pregunté qué pasa con mi esposa, no podía dejar que las encontrara y él me dijo que lo resolviera y yo, en trance, solo asentí con la cabeza. Me dijo que fuera a Women's Secrets y me sacara una tarjeta de cliente, allí había una variedad de estilos. Luego me frotó hasta que me corrí. Gemí un poco y no creo que nadie en el bar lo hubiera notado, pero sentí que todos los ojos estaban sobre nosotros y sabía exactamente lo que estaba pasando. Después de que me corrí me dijo que podía irme a casa. No quería, quería pasar más tiempo con él, pero porque él me dijo que fuera y sentía que tenía que irme. Conduje a casa, me metí en el garaje, me quité los pantalones, vi mis bragas manchadas de esperma y empecé a frotarme otra vez hasta el orgasmo. Hacía muchos años que no me había corrido dos veces en un día, y mucho menos en menos de una hora de diferencia. Al día siguiente, después del trabajo, me dirigí a un centro comercial, no quería que nadie que conociera me viera comprando bragas. Estaba tan nervioso que sentía como si todos los del centro comercial ya sabían lo que debía hacer y que todos los ojos estaban puestos en mí. Me encontré en la tienda de Women' Secrets tratando de encontrar la talla de las bragas que el maestro me dio. Estaba abrumado por las opciones de tantas cosas blandas diferentes y ya me puse duro en mis pantalones con solo mirar. Una chica de ventas se acercó a mí y me preguntó si necesitaba ayuda con algo, me enojé de vergüenza y le dije que no, gracias, que solo estaba mirando. Se fue y después de eso pensé que solo tenía que comprar bragas y marcharme, agarré diferentes tipos, bikinis, tangas, shorts cortos principalmente y me fui al mostrador. Compré unas 15 bragas diferentes que fueron al mostrador, estoy seguro de que esta joven muchacha de 20 años sabía que estas bragas eran para mí. Yo estaba sudando nerviosamente mientras compro estas prendas interiores tabú para mí, un hombre, cuando le pido que me saque la tarjeta de fidelización para que me avisen cuando hayan ofertas. En realidad, la chica de 20 años probablemente no pensó que eran para mí y solo quería que hacer caja, y que saliera de la tienda para dejarla en paz, pero eso es algo que nunca sabré, pero en ese momento solo estaba atormentándome la cabeza. todo el tiempo. Después de que conseguí mis compras, estaba tan caliente que corrí a un baño, me senté en un wàter y me puse una de mis bragas nuevas. Fue la primera vez que hice un acto así en un espacio público. Fue tan erótico. Los pensamientos que pasaban por mi cabeza de un hombre casado de 36 años que se pajeaba con unas bragas que iba a usar me resultaron tan calientes en ese momento. Después de que me corrí, la culpa me inundó. Rápidamente volví a poner las bragas usadas en la bolsa,  y me puse las que ya llevaba puestas para ir al Centro comercial. Coloqué las compras en el maletero de mi coche. Cuando fui al gimnasio a continuación, me aseguré de llevar mis bragas debajo de mi ropa. Cuando terminé mi trabajo, Daniel me preguntó si conseguí mis compras. Fui a mi coche a buscarlas. Nos duchamos. Cuando terminamos y estaba desnudo, él me hizo darle un desfile de modas. Probándome todas las diferentes bragas que compré. Me preguntaba por qué compré ese estilo de ese color. Fue tan humillante y humillante mostrarle mis compras. Cuando terminamos, fuimos al bar y él actuó como si todo fuera normal nuevamente. Eran estos sucios juegos en los que me empujaba y luego actuaba como si nada pasara, lo que haría que mi mente hiciera giros, no estaba seguro de hacia dónde se dirigía, pero me encantaba todo. Las próximas dos semanas usaría bragas para Daniel en el gimnasio. Él me animó a usarlas para trabajar también. Era tan tabú pero tan emocionante. Siempre tuve miedo y paranoía de que alguien pudiera decir lo que llevaba puesto debajo de mi ropa. Siempre me puse nervioso cuando llevaba bragas, pensando que alguien iba a llamarme en cualquier momento. Guardar el secreto de mi ropa interior fue excitante para mí. Me sentía vivo y excitado como nunca antes. También fue liberador en cierto sentido. Me estaba enfocando en hacer feliz a Daniel y eso me estaba haciendo feliz. Cada vez que recibía su aprobación de mis bragas a mi rutina de ejercicios me sentía cada vez mejor, él era como una droga para mí, que era una locura porque nunca antes me había sentido así con nadie. Me encantaban llevar bragas, me hacían sentir vivo y excitado constantemente. El siguiente gran paso fue que estábamos en el bar en nuestra esquina, lo curioso es que ya lo estaba pensando como nuestro esquina. De todos modos, me dice que siempre estaba con él en su gimnasio o en el bar, que debería ser un buen amigo e invitarlo a cenar en mi casa. Un escalofrio corrió por todo mi cuerpo. Fue divertido jugar, pero ahora él quiere venir a mi casa. Fue entonces cuando me di cuenta de que él ya sabía dónde vivía, si quería, podía pasar por cualquier momento y decirle a Eva todo lo que he estado haciendo en el gimnasio, además de perder peso. Antes de que pudiera protestar o decir algo, me dijo que me vería en mi casa el sábado por la noche. También dijo que debería cocinarle filetes de ternera para la cena y recordar que siempre debía estar en bragas en su presencia. Me quedé sentado allí, en estado de shock, temiendo lo que pueda o no suceder en la cena. Me dio una palmadita en la pierna, se levantó y se fue y dijo que estaría en mi casa a las 9 en punto. Los otros dos días que pasé en un mar de dudas no estaba seguro del camino que debía tomar. Pensé varias veces en ir al gimnasio o llamarle para cancelarlo. Pensé innumerables veces en tirar todas mis bragas y volver a ser un hombre normal para mi esposa y mi familia. Mientras más lo pensaba, más sentía que no quería decepcionar o hacer enfadar a Daniel. Era un hombre de verdad, un macho alfa. Estaba dominado por él, un hombre musculoso y seguro de si mismo. Estar con él y pasar tiempo en su gimnasio me hizo sentir más confianza en cierto sentido. Estaba perdiendo peso y estaba disfrutando lo que me estaba haciendo. Aunque a veces se sentía como si fuera cruel y alguién podía verlo como una tortura. Le dije que Daniel vendría a cenar el sábado. Estaba emocionada de conocerlo ya que pasaba mucho tiempo con él en el gimnasio y ella sabía que nos habíamos hecho amigos. Ella estaba contenta por mí, porque él era realmente mi primer nuevo amigo que tenía desde la universidad. Realmente nunca hablé ni me reuní con esos supuestos amigos que tenía, se casaron y también tuvieron hijos, así que todos nos separamos. Eva pensó que era extraño que le dijera que yo iba a preparar la cena ya que en ese entonces teníamos roles de género bastante tradicionales. Ella bromeó sobre cómo era eso de estar cocinando para mi nuevo mejor amigo y si quería impresionarlo. Me puse rojo mientras ella hablaba de él como si pensara, pensando si supieras. Llegó a las 9 en punto, estaba ocupado en la cocina cuando Daniel se acercó. Eva fue a abrir la puerta. Entré en el recibidor para verla abrir la puerta para él. Estaba vestido con un traje muy elegante. Abrazó a Eva, le dio un beso en la mejilla y dijo que había oído hablar mucho sobre ella y que esperaba conocer a mi mejor mitad. Se acercó a mí y me dio un fuerte apretón de manos que hizo que mi cuerpo se moviera de forma poco natural. Tuvimos una pequeña charla corta, presentamos a Daniel a Kevin. Daniel trajo un oso de peluche para él. Nos sentamos a cenar. Realmente fue solo una cena normal. Daniel fue el que más habló. Hablando de lo que me entrenó en el gimnasio y que él estaba contento con ver los resultados de mi pérdida de peso. Él luego habló de él de como creció y luego consiguió un título universitario mientras jugava a futbol, como profesional en segunda división. Todo fue muy agradable y me tranquilizó. Después del final de la cena, enviamos a Kevin a su habitación y tomamos cócteles en la sala de estar. Le di a Daniel un whisky con hielo e hice a Eva y yo una Cocacola Zero. Eva comentó que nunca antes había bebido la Cocacola Zero. Me puse rojo en la cara. Daniel intervino y dijo que era más saludable beber CocacolaZero al Whisky. Me hizo recordar cómo, incluso en mi propia casa, estoy haciendo lo que Daniel quería que hiciera, incluso usando bragas y me hizo feliz seguir sus órdenes. La conversación fue normal después de eso, eran alrededor de las 11 p.m. y Darniel dijo que tenía que levantarse para hacer ejercicio antes de comenzar a dirigir su gimnasio. Nos levantamos para acompañarlo, yo pensaba que algo más iba a suceder, lo que no sabía pero estaba bien paranoico, me alegré de que la noche estuviera terminando. Mientras estábamos saliendo con Daniel, él se da vuelta. Dijo que fue genial conocer a Eva y que tengo una hermosa familia. Luego dice que él y yo nos hemos hecho muy buenos amigos y que él sabe acerca de los problemas que Eva y yo hemos estado teniendo dentro y fuera del dormitorio. (No hemos tenido relaciones sexuales entre nosotros desde hacía más de un año) Luego le dice a Eva que me propuso la idea de que yo usara bragas. Que el tabú era conocido por elevar la líbido de los hombre. Dijo que me encantaba usar bragas y que me gustaría poder usarlas todo el tiempo, pero tenía miedo de lo que Eva podría pensar de mí. Luego le dijo a Eva que sabía que nunca la follaria y que si podía usar bragas todo el tiempo, estaba dispuesta a comerla el coño cuando quisiera. Mientras decía esto, todo el color desapareció de mi cara y sentí que todo mi mundo me aplastaba. Tenía mucho miedo de negar o decir algo, solo estaba parado allí, usando bragas debajo de mi ropa. Luego se despide, abraza a Eva y se va. Eva cuando cerró la puerta también guardó silencio. Una vez que Daniel se fue, Eva se da vuelta y no dice nada y simplemente sube a nuestra habitación. Cuando eso sucedió, pensé que me iba a divorciar y todo mi mundo se ha arruinado. Me quedo abajo, lavo los platos y limpio la cocina evitando subir las escaleras. Me alegré de no haber visto a Eva bajar corriendo y salir de la casa con una maleta, así que pensé que era una buena señal. Después de casí una hora de esconderme en la planta baja, decidi subir y enfrentar mi destino. Eva todavía estaba despierta y esperándome. Ella simplemente me preguntó si lo que él decía era verdad. Sentí que no podía mentir, especialmente porque llevaba bragas y me ponían cachondo. Si intentara negar la charla que tuve con él sobre eso, dije que quería usarlas todo el tiempo, me haría quedar mal, ya que llevaba bragas en ese monumento y tampoco quería que Daniel pareciera un mentiroso. Así que le conté lo que él dijo. Que me propuso lo de llevar bragas y que me gustaba. Ella pregunto como dije que si eso era una apusta o un desafío, pensé que todo lo que iba a hacer sería llamarme maricón para culparme. Me preguntó si me gustaba usarlos y si me ponían caliente. Dije que si. Luego hablamos sobre porqué nunca le hacía sexo oral a ella. Lo intenté una vez, pero no era bueno en eso y no sabía lo que estaba haciendo y me gustaba acercarme tanto a la vagina. Siempre me pareció un extraño mundo. Llegamos al punto en la conversación donde me preguntó si las estaba usando en ese momento. Dije que si. Me preguntó si tenía más que las que llevaba puestas, le dije la verdad de que las tenía guardadas en el maletero de mi coche y las cambiaba en los baños de una gasolinera o en el garaje o en nuestro cuarto de baño. Cuando le dije que las llevaba puestos, me preguntó si podía verme con bragas. Me quité los pantalones y le mostré mis bragas. Ella dijo que eran lindas y que me quedaban bien puestas. También mencionó que mi peso había bajado también. Habían pasado 6 meses desde que comencé en el gimnasio y ahora tenía 80 quilos. Cuando le enseñé mis bragas, Eva comenzó a quitarse los pantalones y sus bragas y me dijo que tenía que cumplir mi parte del trato. Me acerqué a ella, le dí un orgasmo y luego se quedó dormida conmigo sin yo quitarme mis bragas.
A la mañana siguiente me desperté y me puse unas bragas nuevas. Supongo que desde que cené en la víspera y Daniel dijo que quería que llevará braguitas todo el tiempo, también podría hacerlo ahora sin esconderme. Me vestí y luego le preparé el desayuno a Eva. Ella no dijo nada sobre que me la comiera o algún comentario sobre mis bragas, supongo que pensó que cuanto menos habláramos, menos incómodo sería para todos. Sin embargo, aún estaba molesta con Daniel por que él me expusiera a ella de esa manera y tenía la intención de ir al gimnasio para hablar con él sobre eso. A la tarde fuí al gimnasio y lo encontré allí. Preguntó cómo estaba todo en casa y lamentó haber dicho lo que dijo, pero pensó que era lo mejor para mí no esconder mi afición a la ropa interior femenina, y ahora podía ponerme las bragas todo lo que quisiera. Acepté sus disculpas y le conté sobre la conversación que Eva y yo tuvimos y que creo que usaré bragas todo el tiempo. Se rió un poco cuando le conté que me la había comido con mis bragas puestas y cuando le conté lo mojada y caliente que estaba. Después de eso tuvimos nuestro trabajo de entrenamiento en el gimnasio. Durante el entrenamiento me di cuenta de que Daniel parecía estar mucho más cerca de mí de lo normal, aunque podría haber sido una paranoia y como siempre había trabajado tan cerca de mí, pero me di cuenta de ello. Después del entrenamiento nos desnudamos y esperamos en la ducha. Esta vez, aunque él comenzó a lavarme más de lo normal y me puse duro. Antes de que él simplemente ignorara mi dolor, pero esta vez tomó mi pene de 14cm con su mano grande, lo que me hizo sentir tan pequeño y comenzó a pajearme. Entre los gemidos que estaba dejando salir, comencé a protestar, pero él solo me calló y me dijo que lo disfrutara. Lo que hice inmensamente. El orgasmo que tuve de él haciéndome una sacudida fue lo mejor que he tenido en mi vida hasta ese momento. Cuando lo hice, me derretí y él me abrazó y me hizo sentir segura y feliz. Cuando me estaba secando, Daniel dijo que tenía algunos regalos para mí. Escuchar esto me hizo feliz y me dijo que me veía linda cuando sonreí. Me sonrojé, debería haber estado más avergonzado por todo esto, especialmente después de que él solo tenía sus manos en mi pequeño pene, pero estaba en el resplandor del orgasmo. Me dio el paquete y que estaba envuelto en papel rosa con una cinta negra. Lo abrí y en el interior había un cinturón de castidad y un conjunto de bragas y sujetador a juego con medias y liguero a juego. Cuando lo vi, Daniel dijo que si quería, podía probármelo. La forma en que lo dijo fue tan dulce y agradable y pensé que sería una ofensa decirle que no, mientras yo había ido a comprar bragas unas semanas antes en otra lencería, pensé en cómo sería llevarlo todo. Me puse las bragas, asegurándome de meter mi pene justo como Daniel me había enseñado. Él me ayudó con el sujetador, era una taza A y no lo sentí, pero de alguna manera hizo subir la grasa que tenía en mi pecho. Lo mejor fue ponerme las medias, la sensación de que me subían las piernas era eléctrica. Una vez que las tenía en mis piernas, me estaba frotando las piernas y amando la sensación. Cuando me puse el conjunto completo, Daniel me pidió que posara para que él le mostraba sus regalos. Hice algunas posturas sin siquiera darme cuenta de que actuaba como una chica en ese momento. Me felicitó por mi pérdida de peso que me hizo sentir aún más de un alza natural.
Después de posar, Daniel me dijo que me vistiera con mi ropa sobre el conjunto. Me preocupaba que el sujetador se viera debajo de mi sudadera, pero él me dijo que ya llevaba todo lo que necesitaba. Me preguntó si quería más. Asenti. Luego dijo: "Vamos a ir de compras y que me iba a ayudar". Estaba naturalmente nervioso por esto. Sentí que no podía decirle que no porque él era tan amable y dulce conmigo. Fuimos a su coche y nos dirigimos a un centro comercial. Allí nos fuimos directo a Victoria Secret. La imagen que tenía en mi cabeza y en Daniel en Victoria Secret mirando bragas, sostenes y medias era vergonzosa. Un hombre casado con un hombre más alto y en forma que miran ropa interior femenina. Naturalmente, asumí que cualquiera que nos viera sabía que estas cosas eran para mí y que yo estaba toda enrojecida, pero el hecho de estar acompañado me excitó. Daniel me compró unos 10 conjuntos similares a los que llevaba puestos, 3 de ellos con ligas y medias. Regresamos al gimnasio, lo cual en sí mismo fue humillante porque caminamos por el gimnasio con las bolsas de Victoria Secrets a su oficina para que los otros chicos en el gimnasio las vieran. Le hice un desfile de modas, con las compras y me felicitó por todo lo que llevaba puesto. Me dijo que podía llevar las bragas a casa, pero que no iba a decirle a Eva sobre mis nuevos regalos y que dependería de mí si quisiera decírselo. Le dije que era demasiado a la vez y que preferiría no decírselo aún. Sin embargo, cogí mis regalos y los escondí en el maletero de mi coche, el mismo lugar donde guardaba mis bragas, aunque ahora éstas las iba a guardar en la cómoda de mi dormitorio ya que Eva ya lo sabía. El patrón para esa semana fue que comencé a usar medias debajo de mi ropa masculina en el trabajo. No me puse los sostenes solo porque estaba demasiado paranoico por si se transparentaban a través de mis camisas. Cuando fui al gimnasio, al terminar en la ducha, Daniel todos los días me estaba masturbando y me estaba encantando. El viernes por la noche, mientras estaba en el gimnasio, Daniel me dijo que vendría el sábado a cenar. El miedo se apoderó de mí. Después de lo que sucedió en la última cena, tuve miedo de lo que él diría o expondría a Eva. Sabía que no podía decir que no, me estaba haciendo cada vez más íntimo con él. Vino el sábado por la noche y afortunadamente no pasó nada. Era una comida normal y lo único vergonzoso que sucedió fue que él le preguntó a Eva si las cosas habían mejorado desde que empecé a usar bragas en casa y ella sonrió y se conformó con eso. Además de eso, todo fue normal y estuve muy agradecido por eso. A la semana siguiente fui al gimnasio, hice nuestra rutina de ejercicios normal. Estábamos en la ducha juntos, lo he amado haciéndome una sacudida, a pesar de que las oleadas de culpa se apoderaban de mí al mismo tiempo. Una razón era la situación en la que me había estado metiendo. El otro fue el hecho de que no me he apartado de Daniel todavía. Así que Daniel me estaba masturbando y toqué su polla. Estaba tan caliente y mojado en la ducha y era increíble lo pesada y grande que se sentía en comparación con la mío. A medida que lo tocaba comenzó a ponerse cada vez mejor y más difícil. Daniel me dio las gracias. Conseguí sus 18 cm totalmente duros, mis dos manos tenían que estar sobre él para sacudirlo. Mientras lo sacudía, él puso sus manos sobre mis hombros y me empujó suavemente hacia mis rodillas. Estaba en un trance centrándome en su polla y dejé que me empujara sobre mis rodillas. Yo estaba allí comenzando justo en su polla y mirándolo mientras él me miraba con el agua pasando por nuestros cuerpos. Mientras lo miraba y con las manos en su polla él solo mira hacia abajo y me dice que sé que debo hacer. Entonces besé su polla. Solo era un pequeño beso en la cabeza. Levanté la vista y él volvió a decir que sabía qué hacer. Abrí mi boca y lo llevé dentro. Él dijo mientras gemía que era una buena chica. La primera vez que él se refiere a mí como una chica. Tener su polla en mi boca me excita tanto. Me agradaba muchísimo saber que lo estaba poniendo caliente. Muevo mi lengua debajo de la cabeza, sacudiéndolo con una mano mientras que la otra juega un poco con sus bolas. Fue un momento erótico tan caliente que viví en ese momento. No me importaba que estuviera casado y fuera padre. No, yo era su chica en ese momento y me encantó. Le chupé la polla unos 20 minutos, cuando se acercó al clímax, puso sus manos detrás de mi cabeza y comenzó a empujarme más profundo en mi garganta, creo que tenía alrededor de 12cm de él dentro de mi boca antes de que empezara a eyacular y luego se relajaría y me permitiría respirar más. Comenzó a tensarse y me dijo que se suponía que debía mantener su semen en mi boca. Se corre y quiero tragar como un instinto natural, pero no lo hago, algo de eso gotea de mi boca cuando él se retira. Me dice que abra la boca para mostrarle su semen en mi boca. Lo hago y luego me dice que trague y que siempre debo tragar su semen. Asentí, el alcance de lo que acababa de hacer me envuelve como el agua que todavía sigue sobre nuestros cuerpos. Todavía estoy de rodillas y le pregunté si somos gays ahora. Rió y dijo que no, que yo era heterosexual y amaba la feminidad y las mujeres. Luego dijo que si amaba a las chicas y yo simplemente chupaba su polla, entonces yo debía ser una chica. Luego me dijo que le dijera que yo era una chica. Repetír que era una chica fué humillante por toda la situación. Dijo que si yo era chica debía tener el nombre de una chica. Luego me dijo que a partir de ahora me llamaría Diana en privado. Ahora había renacido chupando la polla de Daniel. Me abrazó y me dijo que me vistiera y él tiene algunos nuevos regalos para mí en su casa. Tenía miedo de ir a su casa, nunca había estado allí antes, pero haría cualquier cosa por él. Seguí su coche hasta su casa. Cuando llegamos allí me llevó al garaje. Allí me dijo que me quitara todo menos las bragas, el sujetador y las medias, me dijo que siempre que estuviera dentro de su casa iba a ser Diana en la casa y no se permitiría llevar ropa masculina. Me sentí humillado y temía tener que estar solo con bragas, sujetador y medias, pero me excité de nuevo. Daniel notó mi bulto en mis bragas, mirándolo, dijo que suponía que eso era un sí a sus demandas y asentí con la confirmación. Con eso abrió la puerta y me dejó entrar. Era tan angustioso estar en su casa sintiéndose tan vulnerable solo con la lencería. Daniel actuó como si nada fuera raro o incorrecto, solo me mostró en la casa como si todo esto fuera normal. Después de que me mostró las habitaciones, me dijo que estaba muy orgulloso de mí y que tenía algunos regalos para mí. Eran dos cajas envueltas en papel de regalo rosa. Los abrí como si fuera un niño en Navidad. La primera caja contenía un par de tacones de 6 cm, la otra era un vestido. Cuando saqué los dos, Daniel me dijo que debería probármelas. Me los puse. Él me hizo hacer un giro por él. Me reí haciéndolo. Le di las gracias y lo abracé. Sentí su dureza dentro de sus pantalones. Fue increíble para mí, ya que no habían pasado más de dos horas y ya estaba duro. Sentí su dureza, la agarré. Me puse de rodillas y saqué su polla. Ya estaba adicto a eso. Le di otra mamada. Él me dijo lo bonita que me veía y le gustaba, eso como buena chica me hacía querer chuparlo más y más. Me alimentó la segunda vez ese día y tragué como me dijo la primera vez que lo chupé. Luego me dijo que tendría sesiones de ejercicios especiales en su casa en lugar de ir al gimnasio, pero igual iría al gimnasio 1-2 veces por semana. Cada vez que fuera a su casa me convertía en Diana, siempre tenía un nuevo par de tacones o un vestido para mí. Cuando estuve allí, me obligó a hacer nuevos ejercicios para mover mi cuerpo de manera femenina, caminar con tacones, y comenzó a entrenarme para hablar en una octava nota ligeramente más alta. Daniel a veces me preparaba la cena, o tomaba una copa de vino o dos, sentía que iba a una cita cada vez que iba a su casa. También veríamos mucho porno Trans. Me pondría mentalmente en la posición de la mujer en el porno. Mientras estaba siendo Diana en su casa, tuve que ocultar mis verdaderos sentimientos de mi vida hacia Eva. Era aún más difícil cuando Daniel venía a cenar, que se convirtió en costumbre todos los fines de semana. Durante las cenas, Daniel prestaba cada vez más atención a Eva. Algo así como dejarme postergado y atrás. Le pregunté a Daniel sobre eso y él dijo que sería sospechoso si solo me prestara atención a él. Pensó que era lindo que me pusiera celoso de Eva. Nueve meses después de conocer a Daniel ahora me veía a mí mismo como su novia. Cada vez que lo veía, estaba chupando su polla, amando la atención que me estaba prestando y haciéndome sentir deseada. Estaba perdiendo peso, pero Daniel me dijo que tenía algo que me ayudaria a perder más peso. Me dio tres frascos de pastillas. Tenía que tomar las tres píldoras cada mañana. Estaba preocupado por tomar las píldoras misteriosas, pero él explicó que dos de ellas eran suplementos y la otra era una píldora energética que me ayudaría a perder peso. Diana se ha mantenido dentro de la casa de Daniel siendo una buena chica para él. Se encontró con una peluca larga morena para agregar a mi personalidad Diana. Él bromeaba acerca de que deberíamos ir salir de casa y quería presumirme, pero yo tenía mucho miedo de salir en público como mujer. Me animó casí empujó a que me dejara llevarme acompañado por él por su vecindario vestido de mujer. Fue aterrador pero al mismo tiempo estimulante. Mi mano se movió hacia la entrepierna de Daniel. Solo sintiendo su grandeza a través de sus pantalones, me encendí, lo saqué y di mi primera mamada fuera de casa. Mi psique entera estaba cambiando cuanto más tiempo pasaba como Diane y más tiempo pasaba con Daniel. Me veía a mí mismo como una criatura sexual, siempre caliente y siempre lista para estar de rodillas y tener la polla de Daniel dentro de mi boca. Cuando se trataba de servir a Eva, aunque siempre temía comerla. Siempre lo sentí como un trabajo para mí. Cuando era más joven, tenía amigos que hablaban de salir a comer a las mujeres como si fuera lo mejor de lo mejor. Para mí, aunque siempre fue una tarea. Era algo que tenía que hacer ahora para mantener a Eva feliz conmigo para poder estar en bragas y ser una chica para Daniel. Cuánto sabía Eva de todo lo que estaba pasando, nunca estaba realmente seguro. Las personas a las que les he contado mi historia piensan que Daniel había hablado con Eva mucho antes de lo que yo imagino. A pesar de que algunos creen eso, lo dudo. La forma en que Daniel estaba cerca de ella siempre tenía una sensación de cautela, además de que él le contó lo mío sobre las bragas, pero todo lo demás se tomaba su tiempo con ella. Daniel comenzó a hacerme leer más revistas de mujeres en mi tiempo libre en su casa. Me dijo que me centrara en los consejos de maquillaje de las revistas. Me consiguió una paleta, lápiz labial, brillo, maquillaje base, rímel, todo lo que necesitaba para comenzar a practicar. (Cómo me hubiera gustado que existiera YouTube en esa época). Encontraria consejos sobre lo que podría hacer para maquillarme mejor. Cuando conseguí estar lo suficientemente decente, Daniel me vistió completamente y me llevó a su coche. Pensé que íbamos a dar un paseo en coche y se la chuparia. En lugar de eso, nos dirigimos a un club del que nunca había oído hablar, me estaba volviendo loco por salir en público. Me calmó diciéndome que era una noche de drags y que sería bueno para mí ver a otras chicas como yo. Estaba tan nerviosa por salir del coche, que sostuve su brazo con todas mis fuerzas. Fue una locura porque cuando llegamos adentro tenía muchas miradas. Estaba preocupada de que algo estuviera mal, pero Daniel solo dijo que era porque todos los chicos que estaban allí querían follarme y que todas las chicas que estaban allí querían follar. Fue un poco de un impulso de ego. El espectáculo fue divertido. Fue agradable salir de la casa y beber y divertirse. Era como al principio cuando Daniel me llevaba al bar después de los entrenamientos, aunque ahora mi verdadero yo estaba fuera con él. Fue agradable estar cerca de él como Diana, hacer que otras personas me vean y tranquilizarme al ver que no pasaba nada. Después del espectáculo, Daniel y yo fuimos con una drag queen llamada Yasmina, él ya la conocía y tenían amigos en común. Él me presentó a ella como su novia, lo que hizo que mi corazón palpitara un poco. Era raro estar cerca de hablar con otra "trans" hablando como novias, pero también era dulce. Daniel explicó cómo acababa de empezar a vestirme y si podía tener algo de ayuda para maquillarme. Yasmina me cogió de la mano y me sentó e hizo un gran trabajo conmigo. Contandome cosas, como las pestañas falsas, etc. Era mucho para recordar, pero el resultado sería mucho mejor de lo que estaba consiguiendo con la información que conseguía de las revistas. Estaba viviendo el sueño, tener un novio que me amaba y me estaba ayudando a convertirme en la mujer que debía ser, pero nunca lo supe hasta que lo estaba viviendo. Pero entonces los dos mundos que tenía chocaban. Aquel en el que estaba feliz con un guapo novio dominador y el que estaba en un matrimonio sin amor sabía que solo uno sobrevivirá. Han pasado 10 meses desde que conocí a Daniel y ahora me estaba disfrazando para él de 2 a 4 veces por semana. Yo llevaba bragas a tiempo completo desde hacía 3 meses. Cuando salía de casa para ir a trabajar, tenía una bolsa en en el maletero de mi coche con medias e incluso un corsé que usaría mientras trabajaba. Fue tan erótico para mí usar mis cosas femeninas en el trabajo. Conseguí maquillarme sin resultar extravagante y me sentía cómodo al ser sacado por Daniel como Diana y que el mundo me viera como su chica. Daniel me estaba preparando para ser su chica, un día, mientras lo chupaba mientras miraba porno, me metió un dedo en el culo. Me dolió mucho y fue un shock, pero Daniel me dijo que me arrepentiría de haberle chupado la polla. Así que me concentré en su polla en mi boca mientras su dedo se deslizaba dentro y fuera de mí. Me sentí como su títere con su dedo dentro de mí y como si me estuvieran abriendo. Después de que consiguiera mi premio de su semen en mi boca, Daniel me llevó a su baño. Me dijo que íbamos a darnos una ducha, me encanta estar completamente empapado con él. Después de la ducha, Daniel me dijo que tenía que estar limpia todo el tiempo. Sacó algo que nunca había visto antes, una lavativa. Daniel lo llenó con agua, aplicó lubricante a mi trasero y puso la boquilla dentro. El agua tibia me llenó, me dio calambres, le dije que dolía, pero él dijo que tenía que hacerlo. Una vez que todo estaba dentro, me hizo dejar el agua adentro por unos segundos antes de poder sentarme en el inodoro y soltar. Después de que todo estuvo fuera, me llenó nuevamente con agua, para limpiarme lo mejor posible. Ahora mis entrañas coincidían con las de afuera. Daniel tomó una bolsa y sacó un plug anal. La primera vez que veía uno y tuve miedo de tener esta cosa dentro de mí. Daniel me preguntó si yo era su chica, le dije que sí. Entonces él lubricó el tapón y lo empujo dentro de mí. Me rompe el apretado esfínter, me desgarro el dolor, Daniel me acaricia la espalda y él me empuja al llamarme una buena chica. Aparece, y Daniel me dice lo que debería usar tanto como sea posible. Salgo del baño sintiendo el plug, otra señal de que soy la chica de Daniel. Doce meses y estaba más feliz que nunca con Daniel. Estaba en la mejor forma que había tenido. La vida con Eva, aunque todavía era un poco difícil. Todavía la estaba comiendo, pero no me estaba comunicando. Pasando por los movimientos de ser marido y mujer. Siempre estaba deseando estar con Daniel. Todo el día estuvo siempre en mi mente. Pensando en lo que él me haría usar, lo que haríamos, su polla, o si él me sacaría. Fui a su casa en el patio trasero alrededor de las 9 pm. Me quité la ropa masculina, vestí medias, ligas, corsé, bragas, sostén y tacones. Entro y el maestro me está esperando. Me abraza y me besa, me derrito en sus brazos. Él tiene un vestido para que me ponga y dice que vamos a salir. Me emociono y subimos a su coche. Mientras conduce, me pongo un poco nervioso al notar que nos estamos acercando a mi vecindario. Le pregunto a Daniel a dónde me lleva, pero él dice que es una sorpresa. Una frialdad me invade cuando veo que giramos hacia mi calle y él se estaciona frente a mi casa. Él me dice que salga, yo le digo que no hiciera esto. Él dice que es lo mejor para mí. Me quedo adentro. Él sale y da la vuelta al coche, me agarra del brazo y me saca del coche. Me está arrastrando hacia mi casa, sin saber qué va a pasar. El miedo me recorre, y si Kevin abre la puerta y me ve vestida con Daniel. ¿Qué va a pasar si Eva abre la puerta y me ve vestida con Daniel? Quiero huir pero el agarre de Daniel sobre mí es demasiado fuerte. Daniel llama a la puerta. Eva le abre y ve a Daniel primero. Ella se ve confundida y por qué está él ahí, ya que se suponía que yo estaba con él en el gimnasio. Daniel no dice nada, camina hacia ella y la besa. La primera vez que se besan, aunque durante las cenas del año, la maestra coqueteaba y tocaba su muslo suavemente delante de mí. Con el beso veo a Eva fundirse en los brazos de Daniel. Estoy libre de su enfado pero estoy parado allí en mi puerta donde alguien que creía que era mi hombre ahora estaba besando a mi esposa. Estoy de pie allí vestida para pasar una noche por la ciudad mientras Diane mira una escena que no puedo imaginar. El beso se rompe y Eva mira hacia atrás en mi vestido. Ella no dice nada, tiene una mirada confusa, pero luego se da cuenta de que soy yo. Antes de que ella pueda decir algo, Daniel dice que necesita un hombre de verdad en su vida. Luego la levanta, la besa y sube las escaleras. Daniel me dice que venga conmigo. Sin saber qué hacer los sigo. Me alegra que Kevin ya estuviera durmiendo. Entramos en nuestra habitación y Daniel comienza a besar más a Eva, desnudándola. Él le pregunta qué piensa ella de mí y ella dice que yo soy una mujer bonita. Estoy parado allí, no estoy seguro de qué decir o hacer. Él ha desnudado a Eva acostada en nuestra cama. Se desnuda, besando a Eva sus pechos. Su polla es muy dura y se alinea para el apretado coño de Eve. Él se sumerge y ella grita de éxtasis y dolor. Él le dice a Eva que así es como se siente la polla de un hombre de verdad. No el pequeño clítoris que tengo. Viendo esto, estoy totalmente humillado, duro como una roca en mis bragas, mis pezones son sólidos y también estoy celosa de Eva por estar follando a mi hombre antes de que lo haya hecho yo. Follan unos 30 minutos, posición de misionero con Daniel besando a Eve y jugando con sus pechos. Ella tiene orgasmos como nunca he visto a los diez minutos de Daniel follando con ella. Estoy lleno de miedo de que Kevin se despierte y quiera ver de qué se trata el ruido. Hace calor mirándolos juntos, pero sigo imaginándome estando en la posición de Eva tomando la polla de Daniel. Ella se estremece con otro orgasmo mientras Daniel se tensa y se corre en el coño de mi esposa. Él le pregunta a Eva si ella está tomando las píldoras anticonceptivas, ella dice que no. Daniel me mira y dice que si no quiero que Kevin tenga un hermano o una hermana, debería bajar allí y limpiar el semen que dejó en Eve. Enrojecido por la humillación, no estoy segura de qué hacer, camino hacia la cama y me dirijo hacia el coño lleno de leche de Eva. Daniel dice que sé qué hacer. Bajé a su vagina y comencé a chupar el esperma de Daniel. Lo hago durante unos 5 minutos mientras Eva gime de las olas de placer y Daniel se para sobre nosotros. Mientras estoy de rodillas adorando el coño de Eva, siento que Daniel se sube a la cama detrás de mí y levanta mi vestido exponiendo mi trasero. Sus manos se mueven alrededor de mi culo y tira hacia abajo mis bragas. Siento que Daniel coge mi plug y lo saca. Luego me lubica el culo y luego lo siento entrar por fin en mí. Duele pero me encanta. Se mueve todo el camino y lentamente me bombea mientras mi cara está en el coño de Eva. Se siente muy diferente de los plugs, o consoladores. Duele, arde, pero me encanta. Mientras él continúa, empecé a empujar contra sus empujes, lo siento dentro de mí. Se necesita mucha concentración para seguir comiendo a Eva y ser follada por Daniel. Sentí una oleada de placer que comenzó a construir a partir de sus empujes. Después de 10 minutos me corro. Dejo escapar gemidos de placer. Mientras estaba siendo vocalista, Daniel se corre por segunda vez esa noche en mi culo. Caliente con sudor y el placer del sexo llenaba la habitación. Daniel se levanta de la cama y me siento vacío sin él dentro de mí. Se levanta de la cama y comienza a vestirse. Nos mira y dice que nos quiere a los dos, pero que tendríamos que someternos a él por completo. Si no lo hiciéramos, nunca lo volveríamos a ver. Con eso abandona la habitación y la casa. Eva y yo todavía estamos sorprendidos y aturdidos por los eventos de la noche. Nos vestimos, yo en bragas y pantalones de chándal y camiseta. Luego discutimos todo lo que acaba de suceder y lo que ha estado sucediendo durante todo el año. Compartí que me sentía como una mujer cerca de Daniel y que ahora estaba más feliz que nunca. Hablamos de nuestro matrimonio y de cómo no ha sido uno. Hablamos sobre el sexo y lo increíble que fue. No teníamos idea de lo que significaría someternos completamente a Daniel, pero sabíamos que si no lo hiciéramos, lo lamentaríamos y nuestras vidas aún serían completamente cambiadas por él pero no felices. Acordamos lo que teníamos que ser con Daniel. Al día siguiente, Kevin va a la escuela y me visto como Diana la primera vez en casa a la vista de Eva. Ella me comenta que mi cuerpo se ve diferente desde que he estado viendo a Daniel. He perdido peso, pero mi pecho parece estar un poco hinchado. Me visto con la ropa que tengo en el garaje. Sabía que a Daniel quería verme completamente femenina. Eva me prestó un poco de su maquillaje y fue emocionante para mí ser Diana a su alrededor y ella comentó que me veía más feliz en mi transformación como Diana. Todavía estaba nervioso por salir vestido de mujer durante el día, especialmente por los vecinos, pero no pasó nada. Eva nos lleva a la casa de Daniel dandome instrucciones. Llegamos a su casa, no tenemos idea de lo que va a pasar. Vamos a la puerta de su casa. Él responde y le decimos que lo amamos y que lo necesitamos en nuestras vidas. Él pregunta si estamos plenamente sometidos a él como sus esclavos. Todavía no teníamos idea de lo que realmente significaba, pero estamos de acuerdo. Nos dice que nos arrodillemos y saquemos su polla y la adoremos. Juntos chupamos la polla de nuestro nuevo Maestro juntos. Se corre en los dos. Nos dice que en realidad ya no somos marido y mujer, sino sus esclavos. Nos dice que le entreguemos nuestros anillos de boda como un signo de nuestro amor y lealtad hacia él. Hacemos una pausa y nos miramos, pero hacemos lo que él dice. Luego le dice a Eva que siempre me llamará Diana. Después de eso, nos dice que podemos ir a nuestra casa y que él terminaría esa noche y que necesitamos tener una llave para la casa para él. Luego nos dirigimos a casa en nuestros coches por separado con su semen todavía en la cara. Conduciendo a casa con el semen cubierto, el lugar donde solía estar mi anillo de bodas los pensamientos se dirigía a lo que acabamos de hacer. Estaba un poco enferma conmigo misma, preocupada por lo que iba a pasar, pero también tan excitada. A pesar de que temía no saber que si era más feliz como Diana con el semen del Maestro secándose en mi cara. Llego a casa delante de Eva. Me estaba quitando el semen del Maestro de la cara cuando Eva entra. Ella dice que va a ir a trabajar hasta tarde, ya había llamado a mi oficina y me dijo que estaba enferma. Me cambio a ropa masculina con mis cosas de mujer debajo y voy a la ferreteria para hacer una copia de la llave para el Maestro. Ir a la tienda a comprar una llave para alguien que acabo de conocer hace un año parece una locura mirar hacia atrás, pero era más fácil ir en piloto automático y hacer lo que el Maestro quería que se hiciera. Me hicieron la llave y luego disfruté teniendo el día para mí solo. Hice algo de televisión, ordené un poco la casa esperando lo que vendría. Kevin llega a casa primero de la escuela. Cuando lo veo una ola de culpa me invade. Pensamientos sobre los eventos de la mañana con nuestro nuevo maestro vienen a la mente. No discutimos nada sobre cómo algo de esto afectaría a Kevin en todo caso. Sin embargo, mis sentimientos por el Maestro fueron profundos y supe que era suya pero me pregunté a dónde conduciría realmente. Los pensamientos no se quedaron en mi cabeza porque Eve llegó a casa. Le dije que iba a hacer la cena y espero que hablemos esta noche con Daniel. El Maestra toca el timbre de la puerta, Eva está casi mareada de alegría mientras ella abre la puerta. La ve, sonríe, la besa profundamente delante de Kevin. Entro en la sala de estar viendo esto y el Maestro me ve. Su actitud feliz cambia y se me acerca, me agarra del brazo y me sube las escaleras. Entramos en nuestro dormitorio principal y él exige que me quite la ropa de hombre y que solo esté en mi ropa interior. Hago lo que me dicen. Cuando estoy solo en bragas, el maestro me toma por la cintura y me empuja hacia abajo sobre su rodilla. Bajando mis bragas y él comienza a azotarme. El Maestro me azotó unas cuantas veces para jugar, pero esto fue un azote serio. Contuve las lágrimas por unos azotes. Me azotó unas 10-15 veces. Pregunté por qué. Me preguntó si lo amaba. Dije si. Me preguntó si quería ser su chica. Dije si. Preguntó si era mi maestro. Dije si. Luego dijo que si todo eso era cierto, ¿por qué estaba yo con ropa masculina para saludarlo? Le dije que no estaba seguro de qué explicarle a Kevin. El Maestro dijo que sería mejor decirle la verdad de una manera que él pudiera entender. Tratar de mantener todo en secreto sería imposible. Le dije al maestro lo que teníamos que hablar sobre esto. Él la llama y le dice que espera que yo esté vestida como Diane cuando esté con nosotros. Entiende que no queremos exponer a Kevin demasiado, pero si es realmente nuestro maestro y si lo amamos, confiaríamos en él para ayudar a criar a nuestro hijo. Me preguntó si tenía la llave de la casa para él. Preguntó si confiamos en él. Afirmamos que lo hicimos y que ambos lo amamos. Le entregamos la llave. Luego me dijo que me pusiera un vestido y tacones y el verdadero yo iba a ser presentado a mi hijo. El Maestro bajó a mi coche para buscar todas las bolsas del maletero donde guardaba mi ropa de Diana mientras me limpiaba la cara me puse un poco de maquillaje ligero, notando que cuando pueda debo ir a la casa del Maestro y coger mi propio maquillaje de allí . El Maestro aparece, escoge el vestido y los tacones para que me los ponga, me puse una peluca. El maestro agarra mi mano, me besa y sonríe y me dice "chica". Mi corazón se agita por su cumplido y lo que está por suceder. Caminamos juntos con Eva siguiéndonos. Kevin estaba en la sala viendo la televisión. Él nos oye venir y nos mira, mis ojos se bloquean con los suyos y solo quiero escapar. Kevin dice que te ves bastante guapa. Mi corazón se derrite. El maestro le dice a Kevin que quiero que conozcas a Diana. Kevin dice hola, yo sonrío. El Maestro le dice a Kevin que me dé un abrazo y él procede a hacerlo. El Maestro le dice a Kevin que los cambios están ocurriendo en nuestra familia. Él le dice a Kevin que realmente soy una mujer y que solo he estado fingiendo ser un niño, pero soy mucho más feliz como mujer y voy a serlo. El Maestro le pregunta a Kevin si quiere que sea feliz. Kevin dice que si. El Maestro luego dice que ya que soy una mujer, tengo que tener un nombre de mujer y es Diana. Él le dice a Kevin que debería llamarme Diana ya que las mujeres no pueden ser papás. Kevin toma todas estas noticias con bastante facilidad y dice que está bien. El Maestro dice entonces, que una familia necesita un hombre fuerte para tener el control de la familia y tú eres demasiado joven para ser el control, por eso estoy aquí. Voy a ser papá para Eva, Diana y yo seremos tu papi también. Así que puedes llamar a tu viejo papá Diana y a mí llamarme papá. Kevin dice que tiene sentido. Todo el tiempo permanecí en el fondo con Eva. Ambos no estamos seguros de lo que el Maestro iba a decir y hacer, pero confiar en él. Fue humillante escuchar los planes del Maestro para convertirme en una chica, pero me di cuenta de que eso era lo que ya estaba parado allí con mi vestido, tacones, peluca y rostro maquillado. El maestro hizo que Kevin me llamara Diana y nunca me llamaba papá, que se sentía como si una parte de mi vida masculina fuera arrancada de mí, de lo que iba a llenarme no estaba seguro. Kevin llamando al Maestro Papa, me hizo consciente de lo mal que había sido un padre durante la mayor parte de su trabajo, desconectado, inconsciente, ocupado con el trabajo y cansado cuando llegué a casa. Creía que el Maestro tenía sus mejores intereses en el corazón y esta era la mejor manera de mostrarle quién es Diana. El Maestro dice que él me ama, Eva y Kevin, y que es hora de que comamos la cena que preparé para la familia. Cenamos y yo recojo y limpio los platos mientras el Maestro, Eve y Kevin entran a la sala para ver la televisión. Cuando entro en la sala de estar, el Maestro tiene a Eva en su regazo y se están besando mientras Kevin mira hacia atrás y adelante entre ellos y la televisión. El hecho de que él tenga tanto control sobre Eva frente a nuestro hijo me excita mucho. El Maestro me ve en la habitación y le da una palmadita en la otra pierna, indicándome que me siente con él junto con Eva. Me siento en su regazo y él empieza a besarme. Su mano pasa por debajo de mi vestido y sujetador desde arriba y comienza a jugar con mi pezón. Gemí de placer que solo una mujer podía tener con su hombre frente a mi hijo. Después de un rato, el Maestro dice que es hora de que Kevin se vaya a dormir, lo levanta y lo lleva a su habitación con nosotros siguiéndolo. Le da un beso de buenas noches y nos dice que hagamos lo mismo. Luego seguimos al Maestro a nuestra habitación. Empezamos de nuevo y nos tomó a los dos esa noche. A la mañana siguiente nos vestimos para el trabajo, el Maestro selecciona la lencería que usaré debajo de mi ropa masculina. Vamos a trabajar y dejamos a Kevin en la escuela. Cuando vuelvo del trabajo, entro en nuestra habitación para encontrar que el 80% de mi ropa masculina ya no está. Las únicas cosas que me quedan son realmente para trabajar. Me preocupa lo rápido que se mueven las cosas, pero también me encanta cómo el Maestro está impulsando las cosas al mismo tiempo. Mientras miraba mi vestimenta perdida el maestro entra en la habitación. Todavía estoy en mi traje. No está contento de verme con mi ropa masculina y me la retira hasta mi ropa interior. Me pone sobre su regazo y me azota hasta que mi trasero está dolorido y rojo. Cuando termina de azotarme, me obliga a bajar la polla hasta la garganta. Es la primera vez que es realmente rudo conmigo, mientras que yo le doy la mamada y solo me dan ganas de ser su puta puta aún más. Él está tratando de atragantarme con su polla, pero ya he sido entrenado para eso. Escucho a Eva y Kevin que vienen a casa abajo. Al escucharlos, el Maestro saca su polla y se corre en mi cara, trato de lamerla y luego limpio su polla. Cuando termino el Maestro me dice que es hora de meterme en algo bonito y empezar a preparar la cena. El Maestro me dice que no me atreva a limpiar su semen de mi cara o incluso a arreglarme el maquillaje. Lo miro mortificado. Él ve el miedo en mis ojos y se levanta y me agarra por la garganta y me levanta. Me mira a los ojos y dice que me amas, ¿verdad? Asiento con la cabeza, sí. Me pregunta si soy su chica. Asiento que sí. "Entonces será mejor que hagas lo que te digo". Me deja ir y me quedo sin aliento. Luego me levanta de nuevo y empuja su garganta por mi boca. Me encanta. Me pongo duro y siento que él se endurece de nuevo. Se detiene, entra en mi armario, me saca un vestido y lo tira sobre la cama. Él baja las escaleras para encontrarse con Eva y Kevin. Bajé las escaleras y saludé rápidamente a Eva, Kevin y yo corrimos a la cocina. Cocino y pongo la mesa y anuncio que la cena está lista. El Maestro ve que su semen se ha secado en mi cara pero es notable. Eve lo ve y sonríe diciendo que debo haber tenido una tarde ocupada. Nos sentamos y cenamos. Tenemos una pequeña charla sobre el trabajo y la escuela. Me doy cuenta de que Kevin me está mirando. Kevin me dice que tengo algo en la cara. El maestro se ríe. Él dice que es una forma en que un hombre real marca su propiedad. “¿Propiedad?” Dice Kevin. "Sí", dice el Maestro. "Como hombre de la casa, Diana y tu madre son mi propiedad ahora". "¿Soy tu propiedad?" Kevin pregunta. "Sí. Soy dueño de tus padres, eso significa que soy tuyo. Por eso siempre debes llamarme papá " Estaba en estado de shock y así me emocioné con toda la conversación. Eve también estaba asombrada. El Maestro entonces anuncia que la cena ha terminado. Le dice a Kevin que suba a su habitación. Luego me dice que puedo preocuparme por los platos más tarde y nos lleva a mí ya Eva a nuestra habitación. Se desnuda y le pide a Eva una mamada. Ella se pone de rodillas y toma su polla dentro de su boca. Él toma mi mano y me jala y comienza a besarme. Continuamos así por un tiempo. Luego me empuja hacia abajo y detrás de él y me dice que me lame el culo. Dudo que él diga que es mejor que hagas lo que te digo, Diana. El miedo me golpea y le meto la cara en el culo, lamiéndole el agujero. Él gime de placer, empuja a Eva lejos de su polla y se corre sobre ella. Él le dice a ella que lo limpie. Cuando ella termine, él me dice que venga a limpiar la cara de mi esposa. Lamí su semen de la cara de Eva. Cuando termine, le dice a Eva que haga lo mismo. Una vez que todos estamos limpios, me dice que me arregle el maquillaje y que limpie las escaleras. Empiezo a hacerlo mientras él desnuda a Eva y él se mete en nuestra cama para besarla y luego usarla. Me vestí y salí de la habitación. Antes de bajar las escaleras, me detengo en la habitación de Kevin para asegurarme de que no escuchó demasiado y le pregunto si está bien con todo. Entro allí y me dice: Hola Diana, ni siquiera me llama papá, el Maestro me ha quitado ese papel. Me tumbo en el suelo donde él está jugando con sus juguetes. Me doy cuenta de que, al bajar, me recojo mi vestido, el hecho de que encaja en el papel de mujer no se me escapa. Le pregunto qué está haciendo y él me dice que su papá le compró un juego de lego nuevo y grande, que el juego costaba 300 euros. Eso es algo que Eva y yo solo lo haríamos como regalo de cumpleaños o de Navidad y el Maestro se lo dio por nada. Mientras hablamos, no me pregunta nada sobre lo que estaba pasando con el Maestro, Eva y yo. Le pregunto si algo de esto es confuso para él. Él me mira y dice que eres una mujer y necesitamos un papá y ahora tenemos uno. Le doy un abrazo y me dirijo a las escaleras para limpiar y lavar los platos. La vida como esclavos del maestro Daniel había entrado en un ritmo. Viene básicamente todas las noches a cenar lo que yo cocino. El Maestro hablaba un poco con Kevin y lo consiente de vez en cuando con juguetes nuevos, principalmente LEGOS. Pasaríamos un tiempo en la sala de estar en su regazo o besándonos mientras mirábamos la televisión y luego íbamos a nuestra habitación para presentarlo. También íbamos al gimnasio con Daniel para hacer ejercicio. Uno de nosotros iría con él mientras el otro se quedaba en casa para estar con Kevin. Después de un año y un mes de Maestro en mi vida. Mientras preparaba las cenas todo el tiempo y el Maestro estaba allí, también comenzó a decir cuándo yo había comido lo suficiente. A pesar de que perdí peso en todas partes, mi trasero y mis caderas se han vuelto más redondas, lo cual fue bueno porque era lo único que sostenía mis pantalones cuando salía al trabajo, ya que perdí alrededor de 6 tallas en mi cintura. Un maestro del fin de semana se dio cuenta de que mi ropa masculina para el trabajo quedava holgada y no me quedaba bien y me dijo que tenía que ir de compras. Nunca me gustó ir de compras como hombre. Toda la ropa de trabajo que tenía la primera vez que conseguí mi trabajo, quizás una adición de un traje o pantalón nuevo una vez al año. Cuando el Maestro sugirió que fuéramos de compras, aproveché la oportunidad. Ya que habíamos sido suyos, la única vez que lo tenía solo era cuando íbamos al gimnasio y allí era más que entrenar que pasar tiempo juntos como pareja. Ir al centro comercial con él siempre es emocionante. Cuando salimos juntos, veo hombres y mujeres blancos mirándome con él y juzgándonos. Esas miradas siempre me excitan y me llenan de ira hacia ellas, me alegra que tenga a Daniel en mi vida. Entramos en una tienda y, en lugar de que Daniel me lleve a la sección de vestidos, vamos más al área de negocios que tiene pantalones, blusas y trajes de pantalón. Le pido al Maestro que no me dé más vestidos y esas cosas. Me dice que no, que necesito cosas que sean femeninas pero que sean lo suficientemente masculinas como para usarlas en la oficina. Sentí náuseas, la encargada me propuso usar estas ropas de mujer para trabajar. Él dice que me veo ridículo usando mi ropa demasiado holgada en público, incluso como hombre, y que debo estar presentable en el trabajo. Me abraza y me besa y me dice que no debo preocuparme y que no voy a tener que vestirme completamente en el trabajo, pero debido a los entrenamientos mi cuerpo ya no me queda bien la ropa masculina y debería comprar algo de ropa del tipo unisex para ir trabajar. . El Maestro escogió toda la ropa con la ayuda de una mujer de ventas mientras yo le presentaba un desfile de modas. El nuevo pantalón se ajustaba mejor a mi trasero que el pantalón de mi viejo, aún estaba preocupado por usarlos para el trabajo. Mientras los probaba, el Maestro me decía que diera la vuelta levantando mi camisa mostrando mi trasero por él. Él se lamería los labios y haría comentarios sobre en qué perra caliente me estaba convirtiendo para él. Me sonrojé por esto. Él viene detrás de mí y comienza a amasar mi trasero. Dejo escapar un gemido y él comienza a besar el costado de mi cuello mientras estoy mirando en el espejo. Siento que su dureza golpea mi espalda baja mientras mi pequeño clítoris se endurece en mis bragas. Me empuja al vestidor y cierra la puerta. Me puso de rodillas y sé lo que ambos queremos. Me desabrocho los pantalones y su polla se suelta y me golpea en la cara. El peso de su polla me recuerda que es un hombre de verdad, mientras que yo soy su perra. Cuando tengo su polla dentro de mi boca, me doy cuenta de que en realidad estamos haciendo esto en un vestidor y que alguien probablemente podría escucharnos o incluso caminar hacia nosotros. Este conocimiento me excita aún más cuando lo adoro. Afortunadamente, se corre en mi boca y no en toda mi cara. Trago con avidez su semilla mientras miro hacia él de la manera en que las personas miran hacia los cielos hacia Dios, porque este hombre es mi dios. Lo lame limpio y luego pongo su polla en sus pantalones. Me besa y luego me dice que me pruebe un par de pantalones diferentes. El Maestro consiguió algunos combos de pantalones y chaquetas, pero todos estaban en colores oscuros, así que pensé que esto podría funcionar. Estar a la altura de tener el semen del Maestro dentro de mi barriga también me hizo más conforme con su juerga de compras. El Maestro lleva todas mis cosas nuevas en su auto al que entramos. Pone mi mano en su polla a través de sus pantalones y, naturalmente, comienzo a frotarlo. Crece masivo de nuevo. Llegamos a mi casa, Eva y Kevin están sentados en el sofá viendo la televisión. El maestro me agarra de la mano y me lleva hasta el dormitorio principal. Es la primera vez que me folla sin que Eva esté involucrada. Eva llegó a la habitación después de que me jodieran y el Maestro me la jodiera. Estaba cansada de la puta mierda que recibí del maestro, pero él me hizo lamer sus pelotas mientras jodía a Eva. Después todos nos dormimos juntos. Cuando llegó el lunes, el Maestro estuvo allí esa mañana para asegurarse de que usara los pantalones que me compró. Eran negros y combinaban una chaqueta que ya tenía. Aunque rápidamente se podía pensar que iban juntos, era bastante obvio que los pantalones me quedaban bien y que la chaqueta era demasiado grande. Le supliqué al Maestra poder usar los pantalones a juego, pero un bofetada en la cara y él me dijo que dejara de quejarme o que me haría ir con un vestido me detuvo. Era muy extraño llevar pantalones que se ceñían tanto a mi nuevo cuerpo. Fuí inconsciente de la situación todo el tiempo y pensé que la gente me estaba mirando. Me quedé detrás de mi escritorio todo lo que pude, solo me levanté para ir al baño y cuando fui y salí del trabajo, poca gente vio mis pantalones nuevos. No estaba tan mal. Nadie dijo nada sobre los pantalones y eso me alivió. Aunque usar una ropa tan femenina y ajustada al menos para mí, la ropa femenina en público me hizo sentir muy cachonda pero fue un calvario. Terminé el primer día, bien pensado, creo que el Maestro sabía lo que era mejor. El uso de pantalones de mujer para el trabajo empezó a ser normal, y aunque sentí que algunas personas se habían dado cuenta, nadie me dijo nunca nada. Luego, el Maestro me dijo que antes del trabajo tenía que ir a un Laboratorio para unos análisis de sangre y que lo había enviado a un médico que tenía una receta para lo que el laboratorio debía mirar. Le dije que me sentía bien, aunque a veces creo que me sentía malhumorado, pero no quería admitir ningún mal presentimiento hacia Daniel en caso de que sintiera que no apreciaba todo lo que me estaba haciendo. Luego, el Maestro me dijo que tenía una cita con un médico que él conocía. Me tomé el día libre del trabajo y el Maestro eligió la ropa que debía usar para ir a la cita con el médico. Era un vestido floral corto y tenía tacones. Lo miré, pero él me dijo que el médico sabía todo sobre mi situación. Escuchar eso me hizo sentir aprensivo, porque al igual que este médico realmente sabía lo que estaba pasando. Tenía miedo todo el camino, miedo de que otras personas supieran que no era realmente una mujer, pero que Daniel estaba allí sosteniendo mi mano todo el tiempo. Cuando la enfermera nos llamó, la seguí, pero el Maestro ya iba delante. Le dijo que era buen amigo del doctor y que yo era su novia. La enfermera me dijo que tenia suerte de tener un novio tan joven y tan guapo que se preocupara tanto por mí. Me sonrojé al oir eso. Ella tomó mis signos vitales estándar y luego me dijeron que necesitaba desvestirme y ponerme una bata para el doctor. Tenía miedo, pero el Maestro, me desnudó y me puso la bata del hospital. El doctor entró y era un hombre de color, un poco más mayor que yo. Él y el Maestro se dieron la mano y parecieron que eran buenos amigos y se conocían de hacía tiempo. Hablaron un poco mientras sentí que ni siquiera estaba en la habitación. Le preguntó al Maestro si había estado tomando los medicamentos que me dio. El Maestro me miró y le dije que los tomaba todos los días y que estaban haciendo un gran trabajo para ayudarme a perder peso. El doctor sonrió y dijo que era genial conocerme y que estaba contento con los resultados de lo que escuchó que se me veía antes.
 Me dijeron que me desnudara y el doctor escuchó mi corazón y respiraba. Revisó mi garganta, orejas, ojos y nariz. Luego me dijo que me pusiera de pie y comenzó a tomar medidas de mi cuerpo. Hizo un comentario de que había perdido mucho peso y de que Daniel le dijo que tenía que llevarme de compras para que la ropa se adaptara a mi nuevo cuerpo. Me sonrojé al hablar de maestro a otro hombre de eso. Asentí en acuerdo. El médico dijo que debe ser muy agradable tener un hombre de verdad que cuide de usted y de su familia. Asentí de nuevo. Luego comenzó a frotarme un poco los pezones y el tejido mamario. Me preguntó si había estado experimentando dolor y sensibilidad en ellos. Dije si. Entonces él realmente comenzó a frotar uno de ellos entre sus movimientos, no sé que pasó pero sentí electricidad a través de mi cuerpo y gemí. El médico me sonrió y me preguntó si quería convertirme en la chica de Daniel. Dije que ya lo era. Él se rió y dijo bien, entonces necesitamos hacer que encajes en esta parte. Empezó a frotarme más el pezón y mi pene se endureció en la jaula. El médico lo notó y él dijo que era obvio porqué estaba destinado a ser una sissy. Aunque fue difícil, también tomó medidas y examinó mis testículos. Me dijo que me diera la vuelta y me hizo un examen de próstata. Se tomó su tiempo, pero gemí un poco de su dedo explorando mis entrañas.Me perdí en el placer que venía de mis pezones y de otro hombre negro por desearme que perdiera el control y eyaculara con la jaula en su mano. Lo miró y dijo que no es mucho en absoluto. No es de extrañar por qué eres realmente una sissy. Luego me dijo que lo lamiera de sus manos. Así lo hice.  Me incliné y luego me dio dos besos, uno en cada mejilla. Dijo que las inyecciones funcionarían mucho mejor que las píldoras que tomaba y que ahora solo tenía que tomar las píldoras de pérdida de peso. Me frotó el culo y dijo que Daniel era un hombre afortunado y que iba a tener dos mujeres muy buenas en su vida. El conocimiento que el maestro compartió tanto con este doctor me avergonzó y me encendió al mismo tiempo. El Maestro me dijo que me diera la vuelta y luego le agradeciera al médico por mis inyecciones de hormonas. Escuché lo que dijo el maestro y he tenido sospechas sobre las píldoras y la forma en que mis pezones han estado creciendo, pero él simplemente me lo confirmó. Cuando me di la vuelta, el médico le sacó la polla negra de los pantalones y me dijo que Daniel le había contado todo sobre mis habilidades para chupar la polla y que quería probarlas él mismo. Miré al maestro inseguro de qué hacer. Esta fue la única segunda polla negra que he visto y no era tan grande como la del Maestro, pero aún tenía un aspecto atractivo. El Maestro me dio una mirada de aprobación y me pareció grosero y extraño que rechazara y avergonzara al Maestro. Tomé su polla en mi boca, jugué con la parte inferior, mis manos ahuecando sus bolas y lo chupé frente a mi maestro. Pasaron unos 10 minutos para que el médico corriera en mi boca y cuando lo hizo, escuché que el maestro me dijo que nunca perdiera el semen de un hombre superior. Al oír eso tragé como una buena sissy que era. Me vestí. El maestro y el doctor hablaron sobre mis habilidades para chupar la polla. Cuando estaba vestida, el médico me besó y me dijo que era un placer reunirme conmigo y que me vería el próximo mes. Asentí y el maestro dijo que no me perdería la cita. En el viaje a casa, el maestro siguió jugando con mi pecho y me dijo que no podía esperar a que me crecieran los pechos. Me quedé tranquilo pensando hasta dónde voy. ¿Realmente quiero ser su chica? Me sentía más feliz y más libre que nunca en mi vida, sabía mi respuesta. La vida con el maestro se establece y entramos en un nuevo ciclo de vida con él. Él viene a nuestra casa alrededor de 5-6 días a la semana. A veces, llevará a uno de nosotros a su casa para que estemos solos con él, mientras que el otro se queda en casa con Kevin. Los dos comenzamos a ir al gimnasio, él nos ejercita en más de una forma. Empiezo a ir al gimnasio como Diana también, con pantalones cortos de mujer o pantalones de yoga y sostén deportivo, mostrando mi estómago adelgazado. Fue vergonzoso ir allí así, ya que los chicos del gimnasio esran conscientes de mi cambio. Cuando se enteraron de que la nueva mujer que iba al gimnasio era mi esposa, hacían comentarios sobre cómo se suponía que debía tener un hombre real con una verdadera polla, no una marica o un maricón. También hicieron comentarios cómo se veía mi trasero y mi cuerpo. A pesar de que fue vergonzoso, me excitó demasiado para recibir elogios de estos hombres. Han pasado unos 3 meses desde que el maestro me llevó a una peluquería para que me hicieran el peinado femenino. Fue allí donde le explicó al estilista lo que quería hacer. Mis cejas se depilaron mientras coloreaban mi cabello para que se viera más rojo que mi rubio natural. Terminé teniendo un corte tipo duendecillo que se veía mejor que el desorden de cabello que estaba creciendo desde que conocí a Master y él siempre me desanimaba a que me cortara el cabello. También en el salón obtuve un mani / pedi que me encantó, el maestro me pidió manicura francesa en los dedos de los pies y las manos, aunque mis uñas no eran tan largas porque el maestro sabía que todavía iba a trabajar como hombre y no quería que fuera tan obvio que me estaba convirtiendo en una mujer. También me hice una cera de cuerpo completo en el salón. Era extraño dejar crecer el vello de mi cuerpo, me enceraron todo desde mi cara hacia abajo. Me dolió, pero me dijeron que duraría más que afeitarme y que cuando el pelo volviera a crecer, sería más ligero. Aunque creo que las hormonas ya estaban haciendo su efecto para aclarar mi vello corporal, pero es lo que quería el maestro. Mientras recibía la cera, la humillación y el dolor del proceso hicieron que mi clítoris se pusiera duro en la jaula. La dueña del salón vio que mi jaula se movía, y ella se echó a reír y dijo que no era de extrañar por qué soy realmente una chica si eso es todo lo que tengo. Luego ella abofeteó mi jaula y mis testículos un poco hasta que me puse suave. Cuando llegó el momento de encerar mi pecho, ella pasó mucho tiempo con mis pezones y haciéndome gemir, me preguntó si yo era un hombre y le dije que no. Ella estuvo de acuerdo y me besó mientras yo estaba sobre la mesa. Esta fue la primera mujer que besé desde que salí con Eva. A pesar de que esta hermosa mujer me estaba besando, tenía que tener alrededor de 30 años, mi mente cuando estaba besándome estaba pensando en el maestro y en cómo preferiría besarlo. El Maestro regresó al salón para recogerme de mi tratamiento. Se puso duro cuando me vio, lo que me hizo sentir muy orgulloso. Le mostré mi nuevo corte de pelo y las uñas. Me dijo que tenía que agradecerle a Celeste por hacerme bonita para él. Con eso, se levantó sobre la mesa y se bajó los pantalones y las bragas, exponiéndome su coño mojado. Sabiendo lo que tenía que hacer, bajé y comencé a lamerla en cuclillas. Al cabo de un rato, me empujaron al suelo boca arriba y ella se sentó en mi cara. Mientras estaba lamiendo, el maestro empujó mis piernas hacia atrás y apartó mis bragas. Me estaban jodiendo de nuevo mientras comía chocho, aunque mi mente estaba centrada en el favor que el maestro me estaba dando. Llevé a Celeste a un orgasmo. Después de lo cual ella se levantó de la mesa y vio como el Maestro me embestía sus 20 cm dentro de mí. Yo gimiendo como la puta en la que me estaba convirtiendo. Celeste me dio palabras de aliento para decirme en qué chica caliente me estaba convirtiendo para su hombre. Se corrió dentro de mí y grité desde mi propio orgasmo femenino. Cuando se retiró de mi interior, todavía estaba duro, me puse de rodillas y lo lamí. Cuando terminé, el Maestro me besó y dijo que era hermosa. Celeste me dio un abrazo y me dijo que era una sissy perfecta. Me limpié la cara mientras Celeste y el Maestro hablaban de mí. Acordaron que debía volver a visitar Celeste para más tratamientos cada semana. Cuando nos fuimos, el Maestro me complementó con mi nuevo cabello y eso me hizo brillar. Aunque el hecho de que tuviera su semen dentro de mí también fue una razón para mi felicidad también. Subimos al auto con el Maestro abriéndome la puerta y luego mi mano en su polla en el camino de regreso a mi casa. Llegamos a casa y el Maestro entra primero y ve a Eva. Él la besa, mientras Kevin está en la sala viendo la televisión. Cuando él ha terminado de besarse con ella un poco, me hace mostrar mi cabello y mis uñas a Eva. Ella nos felicita, pero luego pregunta por el trabajo. El maestro entra y dice que ya lo ha arreglado y no me van a discriminar por cambiar de sexo. Lo miro y le digo "sí señor". Al oír esto me agarra y me besa. Luego me azota en el trasero empujándome a la cocina diciéndome que preparara la cena....

La vida con el maestro se establece y entramos en una rutina con él. Él viene a nuestra casa unas 5-6 veces a la semana. A veces, lleva a uno de nosotros a su lugar para usarlo solo mientras el otro se queda en casa con Kevin. Ambos comenzamos a ir al gimnasio, él nos trabaja en más de un sentido. También empiezo a ir al gimnasio como Diana, usando pantalones cortos de mujer o pantalones de yoga y sujetador deportivo, mostrando mi adelgazamiento estomacal. Fue vergonzoso ir allí así, ya que los muchachos del gimnasio estaban al tanto de mi cambio. Cuando descubrieran que la nueva mujer blanca que iba al gimnasio era la esposa, harían comentarios sobre cómo se suponía que debía tener un hombre real con una polla real, no una marica o maricón. También hicieron comentarios sobre cómo se veían mi culo y mi cuerpo. Aunque era vergonzoso, me excitaba demasiado para recibir elogios de estos hombres.

Al cabo de unos 3 meses después de que estuvieramos a su disposición. El Maestro me llevó a una peluquería para que me arreglara el cabello. Él estaba allí y le explicó al estilista lo que quería hacer. Me depilaron las cejas mientras coloreaban mi cabello para que se viera más rojo que mi rubio fresa natural. Terminé teniendo un corte tipo duendecillo que se veía mejor que el desorden que crecía desde que conocí al maestro y siempre me desanimó para que me cortara el cabello. También en el salón me dieron un mani / pedi que me encantó, el maestro pidió una manicura francesa en los dedos de mis pies y dedos aunque mis uñas no eran tan largas porque el maestro sabía que todavía iba a trabajar como hombre y no quería para que sea tan obvio que me estaba convirtiendo en una mujer.

También me encargó una depilación a la cera de cuerpo completo mientras me dejaba en el salón. Fue extraño dejar crecer el vello de mi cuerpo para que lo hicieran, pero me depilaron todo de la cara hacia abajo. Me dolió, pero me dijeron que duraría más tiempo que el vello afeitado y que cuando el cabello volviera a crecer sería más claro. Aunque creo que las hormonas ya estaban haciendo su efecto para aclarar el vello de mi cuerpo, que es lo que el maestro quería.

Mientras me ponía cera, la humillación y el dolor del proceso hicieron que mi clítoris se endureciera. El dueño del salón negro vio que mi clítoris se endurecía y ella se rió y dijo que no era de extrañar porqué soy realmente una chica, si eso es todo lo que tengo. Luego tocó un poco mi clítoris y mis testículos hasta que me ablande. Cuando se trataba de depilarme el pecho, pasó mucho tiempo con mis pezones burlándose de ellos y haciéndome gemir, me preguntó si era hombre y le dije que no. Ella estuvo de acuerdo y me besó mientras estaba en la mesa. Esta fue la primera mujer que besé desde que salí con Eva. A pesar de que esta hermosa mujer me estaba besando, tenía que tener alrededor de 30 años, mi mente cuando estaba besando fue pensar en el maestro y en cómo preferiría besarlo.

El Maestro volvió al salón para recogerme de mi sesión de la peluqueria. Se puso duro justo cuando me vio, lo que me hizo sentir muy orgulloso. Le mostré mi nuevo corte de pelo y uñas. Me dijo que tenía que agradecerle a Celeste por hacerme tan bonita para él. Con eso se levantó sobre la mesa y se bajó los pantalones y las bragas exponiéndome su coño mojado. Sabiendo lo que tenía que hacer, me agaché y comencé a lamerla. Después de un rato, me empujaron al suelo boca arriba y ella se sentó en mi cara. Mientras lamía, su maestro empujó mis piernas hacia atrás y me quitó las bragas. Estaba siendo follada nuevamente mientras comía coño, aunque mi mente estaba centrada en el por favor que el maestro me estaba dando.

Llevé a Celeste a un orgasmo. Después de lo cual ella se levantó de la mesa y vio como el Maestro golpeó su pene dentro de mí. Gimiendo como la puta en la que me estaba convirtiendo para él. Celeste me dio palabras de aliento diciéndome en qué chica atractiva me estaba convirtiendo para su hombre. Se corrió dentro de mí y grité desde mi propio orgasmo femenino. Cuando se retiró de mi interior, todavía estaba duro, me puse de rodillas y lo lamí para limpiarlo.

Cuando terminé, el Maestro me besó y dijo que era hermosa. Celeste me dio un abrazo y me dijo que era una sissy perfecta. Me limpié la cara mientras Celeste y el Maestro hablaban de mí. Concertando cita con Celeste para recibir tratamientos cada 2 semanas.

Cuando nos fuimos, el Maestro me complementó con mi nuevo cabello y eso me hizo reír. Aunque el hecho de que tuviera su semen dentro de mí también fue una razón para mi felicidad. Subimos al auto con el Maestro abriéndome la puerta y luego mi mano sobre su polla en el camino de regreso a mi casa.

Llegamos a casa y el Maestro entra primero y ve a Eva. La besa, mientras Kevin está en la sala viendo la televisión. Cuando termina de besarse con ella por un rato, me hace mostrarle mi cabello y las uñas a Eva. Ella los felicita pero luego pregunta sobre el trabajo. El Maestro interviene y dice que lo resolveré. Lo miro y digo "sí señor". Al escuchar esto, me agarra y me besa. Luego me pega en el trasero empujándome a la cocina diciéndome que prepare la cena.


Fui a trabajar luciendo mucho más femenina que la semana anterior. Mi cabello ahora estaba en un corte femenino con mi cabello era un rojo antinatural más oscuro que mostraba que me lo había teñido. Mis uñas ahora brillaban con el esmalte transparente brillante sobre las puntas blancas de forma poco natural en mis uñas. Los pantalones de mujer ahora acariciaban mi trasero más delgado pero más redondo. Lo único masculino que usaría en el trabajo sería una camisa, chaqueta y zapatos de hombre ahora. Debajo de eso, ahora llevaba bragas, tanga o bikini con mi clítoris escondido en la jaula de castidad, por lo que mantuvo mi frente liso tal como me enseñó el Maestro cuando me puse las bragas por primera vez hace aproximadamente un año en ese momento. También llevaba puesto un corsé o un sujetador para trabajar. Usaría camisas de hombres más coloridas para ocultar el hecho de que llevaba un sostén.

Al ir al trabajo, mantuve la cabeza baja y evité cualquier comunicación innecesaria con nadie. Siempre que pasaba junto a personas podía sentir sus ojos analizándome. Escuché a personas decir cosas a mis espaldas, diciendo que me veía como una mujer. Otros rumores circulan de que finalmente debía estar saliendo del armario.

Antes comía en el comedor pero ahora solo comía en mi escritorio. A veces, el Maestro me llamaba y me decía que estaría en el centro para almorzar y encontrarse con él. Fue un alivio de la atmósfera en el trabajo. Me gustaría hablar con él sobre cómo sería el trabajo. Sin embargo, en lugar de pedirle que me dejara usar cosas más masculinas, la idea nunca me vino a la mente, solo desahogarme en él me hizo sentir mejor. A veces, después del almuerzo, íbamos al baño y él me llenaba con su semen o terminaba en mi barriga.

Después de eso sería volver a trabajar. Mi mente a la deriva hacia su polla, su cuerpo, mi pequeño clítoris en mis bragas, lo bien que se sentía parte de mi ropa y lo horrible que se sentían mis cosas masculinas. Me sentaba en mi escritorio contando los minutos para ir corriendo a casa y quitarme mis cosas masculinas y convertirme en diane.

Cuando llegué a casa del trabajo, Eva y Kevin estarían en casa, una vez que la puerta del garaje se cerrara, me quitaría la ropa masculina. Ahora los mantenía en el garaje. Esta fue la regla que el Maestro puso en su lugar después de que él estaba en casa cuando llegué a casa del trabajo y me vio caminar por la casa usando una camisa y zapatos de hombre.

Cuando me vio hacer esto antes de establecer la regla, gritó mi nombre y me dijo que fuera con él. Todavía llevaba la ropa masculina. Me gritó que tomara esas cosas, ahora. Me quité todo hasta que estuve en sujetador, ligueros, tanga y medias. Me dijo que me arrodillara ante él, lo cual hice. Me preguntó si yo era sus chicas. Dije si. Me preguntó si me encantaba ser su chica, le dije que sí. Me preguntó si él como mi Maestro, le dije que sí. Me preguntó que no me dijo que cuando no estaba en el trabajo se suponía que era su novia Diana. Cometí el error de abrir la boca tratando de explicar que iba a cambiar por completo. Antes de decir más de cuatro palabras, me dio una bofetada en la cara y dijo: Sé que ibas a cambiar, pero solo te quiero con tu ropa femenina cuando estés en esta casa. Dijo que moviera mi ropa masculina restante al garaje y solo se me permite usar ropa masculina en el garaje, en mi automóvil para trabajar, en el trabajo y de regreso al trabajo. Eso fue a menos que me dijera lo contrario.

Me disculpé por mi error y le dije que sería la mejor chica que podría ser para él. Luego puso su mano debajo de mi barbilla para que me pusiera de pie y luego comenzó a besarme con él. La sensación de ardor en mi rostro desde donde me golpeó se desvaneció junto con el resto de mi cuerpo mientras movía mi cuerpo hacia él. Después de aproximadamente un minuto, me lleva y me levanta, haciéndome sentir como una muñeca de trapo y se sienta con el estómago sobre su regazo. Mi culo tanga en el aire y él procede a azotarme. Siento su polla dura sobre mi estómago y fue humillante y doloroso, pero todo lo que pensaba era su polla. Después de unos diez azotes, me tiene de pie y le agradezco por enseñarme una lección. Me recoge de nuevo y me lleva a la habitación donde luego procede a castigarme.


Después de casi un año de ser las chicas del Maestro, nos habíamos acostumbrado a un ritmo. Las cosas se habían calmado en el sentido de que es ser utilizados por él se convirtió en una segunda naturaleza y amamos cada momento. Me he convertido en una puta de gimnasio en este punto, cuando iba a entrenar y luego algunos de los chicos me daban un regalo. Mi amor por los hombres ha crecido más allá a cualquier hombre negro fuerte que supiera cómo usar una sissy, y me encantó interpretar ese papel para ellos.

Ahora llevo cerca de 6 meses vistiendo ropa de mujer. Incluso en el trabajo mis pantalones, eran pantalones de mujer, las camisas eran blusas, y mis zapatos unisex. Mis bragas y sostenes siempre puestos, mi pecho después de aproximadamente un año y medio con hormonas ya eran copas muy generosas. Mi pérdida de peso continuó hasta que pesaba aproximadamente 60 quilos en comparación con los 90 que tenía antes de conocer a nuestro maestro.

Mis modales, mi voz y mi personalidad ahora estaban dominados por Diana, el hombre con el que pasé tantos años construyendo y fingiendo estar muriendo todos los días y cada vez que la polla de un hombre de verdad estaba dentro de mí, alimentándome, su semen sobre el poder. y dejando a una mujer en su lugar. Mis días en el trabajo estaban preocupados con pensamientos del maestro y sus amigos y sus pollas. Me escabullía al baño y jugaba con mis pezones mientras me sacudía mi clítoris. Se estaba volviendo cada vez más difícil permanecer erguido, pero con solo pensar en vergas reales, me mantendría erguido para producir un esperma débil que lamería de mis manos.

Mi trabajo estaba sufriendo, estaba cometiendo errores con las cuentas y durante el año recibí varios avisos sobre mi anormal desempeño. No debería haber sido una sorpresa cuando me llamaron a recursos humanos pero aún así fue impactante y aterrador para mí. Entré y el jefe de recursos humanos estaba allí junto con mi supervisor y su jefe. Me miraron y revisaron una lista de errores y plazos incumplidos que he tenido durante el año. Sabía que la razón era mi obsesión con mi maestro y mi nueva vida. Me dijeron que recogiera mi escritorio y que estaba fuera.
En un estado de ensueño, revisé mi escritorio colocando cosas en una caja de cartón que pensé que podría haber necesitado, pero a pesar de haber pasado 15 años en mi trabajo, no había mucho que quisiera llevar a casa. Llegué a mi auto y me eché a llorar. Lo primero que hice fue llamar al Maestro. Le conté entre lágrimas que me despidieron de mi trabajo y que estaba cerca de Navidad y que ahora estaba preocupado por la casa y el dinero desde que estaba sin trabajo.

El Maestro se apresuró y me dijo que subiera a su auto. Allí comencé a llorar de nuevo y él me abrazó. Que me abrazaran en la terraza del estacionamiento me hizo sentir segura. Lo miré y me sentí segura. Ya no me preocupaba lo que deparaba el futuro porque estaba con mi Maestro y él estaba allí para protegerme. Lo besé y él me agarró, devolviéndome el beso y con más fuerza. Mis pezones y mi clítoris se endurecieron al hacer que me tratara como a su mujer.
Sentí su polla endurecerse en sus pantalones, el hambre por llevarme. No más llanto, pero la lujuria me llenó. Le bajé los pantalones de chándal y su ropa interior, y su polla ya tenía 20cms apuntando directamente hacia mí. Me zambullí sobre él, devorándolo por la boca, saboreando el sudor y el pequeño olor a humedad que emanaba de él. Hace dos años era un hombre triste que trabajaba en un trabajo que no me apasionaba. Ahora aquí estaba chupando la polla de mi Maestro con más pasión que la que tenía por un trabajo, mi esposa o incluso mi vida. Sentir que me había empujado la cabeza hacia abajo fue tranquilizador, al igual que cuando me abrazó cuando estaba llorando solo unos 10 minutos antes. Su otra mano libre bajó a mis senos, ahora sobre una copa B. Solo jugar con ellos mientras lo chupaba ya me hizo ponerme las bragas.

Me dijo que saliera del auto y me fuera al asiento trasero. Él guarda su polla y me sigue. Tengo la puerta abierta y estoy inclinado. Comienza a tocar la palma de la mano y juega con mi trasero a través de los pantalones de mi mujer. Aquí estábamos en público y él jugando abiertamente con mi trasero en un lugar donde trabajé hace menos de una hora. Mientras juega con mi trasero, me pregunta si soy hombre. Le dije que no, que soy su chica. Dijo muy bien, que no soy un hombre. Un hombre de verdad no estaría en mi posición y sin trabajo. Que no tengo futuro sin él. Me dice que le suplique que cuide de mi esposa e hijo, ya que no soy un hombre y necesitamos un hombre de verdad. Hago lo que me dicen y siento su polla contra mi culo vestido.

El Maestro luego agarra la parte superior de mis pantalones. Pensé que los iba a empujar hacia abajo. En cambio, me los rompe por la mitad diciéndome que las perras como yo nunca deberían estar en pantalones. Yo digo que sí, maestro. Me pide que ruege por su polla. Hago. Luego me baja las bragas, saca el tapón que estaba usando y me lo metió en la boca y comenzó a follarme en la parte trasera de su automóvil en el parking de la empresa de la que me acababan de despedir.
Me folla durante unos 10 minutos, cuando se corre dentro de mi coño, mi clítoris se corre de nuevo. Rápidamente después me lleva desde afuera del asiento trasero, mis bragas ahora levantadas. Me abraza y besa mientras estoy allí con bragas, ligas y medias, expuestas y sin jadeos. Me dice que se encontrará conmigo en mi casa y que no tengo

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