jueves, 6 de octubre de 2016

Sin final feliz para él.

La mayoría de nosotras estamos de acuerdo en que la castidad forzada masculina supone un intercambio de poder sexual consensuado, entre un hombre y su ama de llaves.
Este intercambio de energía en realidad va mucho más allá de lo sexual y supone un profundo cambio en el orden de las cosas.
He leído un montón de cosas, escritas por mujeres sobre la racionalización de la vida sexual tipo femdom, y dicen las mujeres están diseñadas para tener orgasmos muy frecuentes, mientras que los varones esa "necesidad" de ser impedida y distanciada cada vez más desde una vez cada semana a dos o mucho más.
Las razones son por que:
 1. Las mujeres pueden tener orgasmos múltiples, y 2. A los hombres les da pereza y no responden igual después de que tienen su orgasmo completo. Ninguno de estos conceptos, son verdaderos, ni son razones para nada. En el mejor de los casos son meras descripciones del comportamiento. Cuando miramos desde el punto de vista de la procreación, solamente los hombres necesitan tener orgasmos, ya que es el mecanismo que acompaña a la eyaculación, y que va a permitir fertilizar el óvulo. Hay evidencias de que cuanto más predispuesta sexualmente esté la mujer es, más probable es que el esperma se acerque a su objetivo. Pero que ella tenga un orgasmo no es una condición previa a la fertilización. A día de hoy, muchas mujeres piensan y creen firmemente que si están con un hombre él debe eyacular. De acuerdo con nuestra formación occidental, el que los hombres eyaculen forma parte siempre del sexo llamado tradicional. Las mujeres masturban a los hombres como una forma de mantener un breve contacto sexual alternativo a las relaciones sexuales con penetración. Yo creo que muchos hombres solo esperan el sexo para eyacular, y tal vez por eso se explique el exagerado uso de las meretrices en nuestro país. Si encuentran a una para vivir una situación sexual que termina con eyaculación. Los hombres se enojan mucho si alcanzan ese resultado. Todo esto forma parte de nuestra sociedad patriarcal. Y creo que este ha sido y aún és un problema con el movimiento feminista, pues el orgasmo de una mujer se olvida a menudo como parte de las relaciones sexuales.
Socialmente, para las mujeres en general, les resulta difícil no estar de acuerdo con la visión de los hombres, que ven la eyaculación como una parte inevitable de las relaciones sexuales. No estoy tan segura de que los hombres vean eso como un símbolo de que son superiores a las mujeres, pero no hay duda de que los estereotipos culturales gobiernan la forma en que los niños y niñas están condicionados desde la más tierna infancia. Todo esto está en contra de lo que el control de la castidad de los hombres por sus parejas supone. Con el control de castidad hay un profundo intercambio de poder.
No creo que haya muchos hombres que alguna vez se han planteado tener sexo sin eyaculación. Aquellas de nosotras que descubrieron la castidad forzada, bueno al menos yo, conocer la idea de posponer la eyaculación es extremadamente excitante para nosotras, aunque nos cueste confesarlo. No pensé mucho sobre la idea más importante que iba a aprender al tener relaciones sexuales sin ninguna expectativa de eyaculación para él.
El uso de un dispositivo de castidad es una opción, pero lo importante es retrasar y con el tiempo, condicionar al hombre a dejar de asociar la actividad sexual con su propio orgasmo. No es que el deseo de eyacular va a desaparecer, pero la conexión entre la excitación, la erección y la actividad sexual que siempre termina con la eyaculación va a debilitarse seriamente. Después de casi tres años de castidad forzada, mi marido ya no asocia cualquier actividad sexual con los finales felices de antaño. La castidad forzada no ha surgido como me imaginaba en un principio.
Me sentía rara y me preocupaba mucho en que a él le pudiera perjudicar de algún modo el que no eyaculara con la misma frecuencia que antes. Me vi obligada a investigar sobre que era esto del control de la castidad. El ya ha asumido que su orgasmo que antes quería tan desesperadamente, no es importante y trabaja con mucho interés para que yo los tenga por él.
Muchas veces se produjo la eyaculación no autorizada, aunque se tratara más un arruinado que de uno es normal, pero el objetivo es intentar conseguir que no se produzcan.
El sabe que si un día lo masturbara, lo cual sucede muy muy raramente, por supuesto, solo cuando yo tengo ganas, no hay absolutamente ninguna garantía de que va a conseguir un final feliz, es más él está seguro que será sin final feliz para él.
Ahora estamos en un nivel sexual más profundo, seguimos aumentando el numero de orgasmos para mi, y bajando los de él. Esta pérdida del derecho sexual a eyacular abre la puerta para otro sexo y otras cosas.
La idea de controlar los orgasmos se extiende de forma inevitable más allá de eso, evidentemente la mujer tiene autoridad directa sobre el sexo, pero esto no está nada lejos de otro tipo de autoridad sobre cosas más mundanas de la vida en pareja como las tareas domésticas, el tiempo libre, dinero, etc. .
Francamente, se siente completamente natural y normal que yo tenga orgasmos y él no.
Con la idea de difundir mi pensamiento entre las mujeres he creado un blog de control de castidad exclusivamente para mujeres. El acceso será restringido, y desde ahora mismo ya podéis solicitar el acceso, enviandome un mail. Espero que os guste la información que he puesto en el nuevo blog.
Y para los hombres no os preocupéis que se mantiene el general, pero debéis entender que hay cosas que explico en este blog que no deberíais saber.
Y a tod@s gracias por seguir el blog.

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