lunes, 28 de marzo de 2016

La ama de casa.

nullA medida que asumes el papel de reina de tu hogar, y ahora la sexualidad de tu marido, su pene, ya no es sólo una fuente de placer para él (y una herramienta para la procreación), ya que desde que controlas su castidad, su pene se ha convertido en el medio a través del cual se puedes gestionar, controlar y dirigir su conducta .
Su miembro aunque esté unido a él se convertirá en tu propiedad en el sentido práctico ya que tú y no él, decides sobre su eventual uso. A través de la gestión de la propiedad de su miembro vas a comenzar a gestionar su liberación sexual, y otros ámbitos como las tareas de casa, su dieta, etc.
Este concepto de control de castidad en el sentido de  determinar cuándo y cómo se le permite la liberación sexual, no es sólo un resultado del poder y el control, sino también de tu habilidad y experiencia.
No te desanimes si al principio encuentra ciertas dificultades o algunos fracasos, o sientes que tus esfuerzos con él son ineficaces.
Con el tiempo tus conocimientos, experiencia y habilidades crecerán y simplemente se sorprenderá de lo que puede lograr y lo lejos que puede llegar.
Como regla general, te daras cuenta de que tu marido mejora su comportamiento si le mantienes un tiempo sin orgasmos, estimulandolo cerca del punto de no retorno, en esa zona entre la frustración y la satisfacción sexual. A pesar de todo no quieres frustrar a tu marido durante demasiado tiempo, aunque eso ya lo decidirás tú.
Si mantinenes demasiado tiempo frustrado a tu marido intentará buscar alivio por su cuenta o peor incluso fuera del matrimonio. Por otra parte, no deseas que cuando lo tenga le resulte demasiad satisfactorio. Un marido que se ha corrido y ha terminado satisfecho, tendrá unos días con mucho menos entusiasmo en la atención a tus necesidades. Mantenerlo en el borde es una parte del juego, se trata de seguir jugando y excitarlo con cualquier excusa a lo largo de los días en que se le niega el orgasmo. Si él logra algo, cualquier cosa, le puedes recompensar con un beso erótico y una caricia en la entrepierna, o lo que creas que le resulte como una recompensa y que le excite.
Mantenerlo en el borde es también una cuestión de controlar su liberación sexual. Encontrar la frecuencia correcta es difícil y requiere experiencia en forma de prueba y error de la pareja.
Además, la frecuencia adecuada puede cambiar con el tiempo o variar según las circunstancias. Es recomendable añadir cierta incertidumbre, y que no se den las cosas como fijas o rutinarias.
Una idea general para empezar sería reducir el número de sus eyaculaciones mensuales a la mitad, y luego seguir bajando ese número según veas. Para determinar el número adecuado, fíjate en su irritabilidad es una señal de una frecuencia demasiado baja y la pereza como una señal de una frecuencia demasiado alta.
Cuando un hombre no está recibiendo suficiente sexo, especialmente si él comienza a perder la esperanza, se pondrá más irritable y estará resentido.
Si te encuentras en una situación de este tipo, le encargas o compartes tareas con tu marido y luego lo satisfaces al completarlas con éxito. Si te encuentras en una situación en la que se ha vuelto perezoso y poco atento, sólo tienes esperar a que el tiempo haga efecto sobre él. Sin embargo, si se resiste activamente, entonces deberías comenzar a plantearte seguir con el juego del control de su castidad. Hay que hablarlo. La privación de sexo o ponerlo más allá de sus límites tolerables causa irritabilidad.
Le puedes negar durante semanas, incluso meses, pero cada cual tiene su punto. A menudo es útil reducir el sexo más radicalmente al principio, y luego aumentar ligeramente una vez que él ha aceptado abiertamente tu papel como ama de la casa y cabeza de família.
El hecho de que estés reduciendo la frecuencia de sus orgasmos no significa que tengas que reducir los tuyos. De hecho, conviene que aumentes los tuyos al mismo tiempo. Uno de los beneficios de controlar su castidad y sus orgasmos es que puede decidir con qué frecuencia prefieres disfrutar del sexo por completo, aparte de sus orgasmos, simplemente parando el sexo una vez que estés satisfecha, diciendo "¡basta!", "¡para!" o "¡es suficiente!". (Recuerda que tu satisfacción es lo primero.)
Si practicas el control de la castidad con tu pareja, él debe aceptar que siempre es una decisión tuya cuándo y cómo tener relaciones sexuales, y eso incluye tu decisión sobre si deseas continuar el sexo después de que estes satisfecha tengas o no orgasmo. Tú decides parar.
Conviene que enseñes a tu marido para que te acaricie, que aprenda a masajearte como a tí te guste, ritmo, presión, cadencia. Hay que ser muy exigente con los prolegómenos. El sexo oral debe ser sólo para tí, aunque tú dedides hacerselo a él. Los prolegómenos deben ser casí un requisito pero no un derecho para que él pueda disfrutar de tener sexo tradicional. Enseñale a usar su lengua.
El momento se puede hacer además para ir a dormir, también por la mañana antes de salir para el trabajo o durante el día cuando te encuentras en casa con él. Usa tu imaginación.
Esto también funciona con los juguetes. Si prefieres el sexo con penetración, intenta conseguir un extensor de pene. Debido a que es tan grueso el va a sentir muy poca estimulación durante el coito mientras lo use.Aunque él debe ponerse preservativo pues puede eyacular. Por ello le insistes seriamente en que no se corra. Y muestras tu enojo cuando lo haga. Aunque para él sea un orgasmo arruinado, no debe correrse sin tu permiso. El extensor del pene debe sujetarse a los testículos para un mejor agarre y evitar cualquier mínima fricción si no está bien acoplado a su cuerpo. El uso del extensor, en cierta forma convierte a su pene en uno de mayor tamaño, más firme y duradero, para tú placer, mientras sigues controlando su castidad.
Insisto, hay que evitar su eyaculación, insistirle en que no se corra. Si él se implica en el juego, lo encontrarás desesperado tratando de evitar su eyaculación. En ese momento lo más efectivo es que interrumpas el coito de forma brusca. Es muy fácil, sólo hay que estar atenta. Antes del orgasmo masculino se producen una serie de contracciones para dar fuerza a la salida de fluidos a través de su miembro.
Hay técnicas que interrumpen el orgasmo de él y que consisten en apretar con el dedo pulgar el conducto de la base del pene por donde sale el semen mientras coges firmemente su miembro en la mano. Mantener un tiempo de espera hasta que sus espasmo pasen, eso puede durar como máximo un minuto. Esta técnica se conoce como "asfixiar al gallo". Esto tiene dos efectos: es extremadamente frustrante para él y es un poco doloroso, sólo siente un rápido y agudo pellizco en la profundidad de los testículos. También es poco dolorosa hacer que pare.
Para un hombre, el dolor puede ser una expresión de su devoción. Dedice si él va a reaccionar bien a esta técnica.
La clave es que funcione la erótica del mensaje "todavía no" o "no te corras". Ese es el contexto esencial de la técnica. No hay ningún daño en la salud y de vez en cuando cuando te apetezca le puedes permitir un orgasmo. Se aconseja que tenga al menos uno al mes, pero eso es orientativo puede ser más o menos.
Investiga el blog para encontrar más recursos sobre esto... ....

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